Cuando empezamos a trabajar
sin importar la edad, siempre esperamos con ansias ese primer pago, así como
cuando es la hora salir a una presentación y miras al frente y la tarima en la
cual estas subida, su alrededor está repleto de muchísimas personas. Somos tan
“locos”, que en nuestra mente se pasan miles de cosas, respecto a donde
queremos destinar ese primer pago; es tanto el
acopio, que cuando volvemos a la realidad, sonreímos por esa alucinación
tan agradable que tuvimos por un instante.
Después de ese agradable
momento, llega el momento de recibir el pago y nuestro semblante es otro, la
sonrisa que hace un momento teníamos se convirtió en decepción y desesperación,
se preguntaran ¿por qué, verdad?. Fácil, ni siquiera acabas de recibir tu pago
y ese dinero indirectamente ya tiene destino, eso es decepción y la
desesperación se torna, cuando te das cuenta que ese pago no cubre ni siquiera
el total de tus necesidades básicas, menos las alucinaciones que tuviste en
mente.
Si le damos otro sinónimo a
ese pago, le diríamos salario nominal, así mismo otro nombre a esa alucinación
sería salario real. Hay dos caminos de entender estos dos conceptos, a través
de dos escuelas se leería mejor; estas escuelas son la clásica y la keynesiana.
Las dos conservan el mismo significado y es que salario nominal podría decirse
para ser entendido, aquel, que se establece de forma general para todos
aquellos que cumplen con un número de horas también establecido de trabajo en
una empresa, fábrica o cualquiera que sea el lugar y que por ese número de
horas se les remunera a través de ese salió.
En distinción a esto salario
real, vendría siendo todo aquello que realmente podemos comprar o destinar para
la adquisición de productos de la canasta familiar. La diferencia de las dos
escuelas, es que los clásicos van a suponer que tanto salario nominal, como
salario real son iguales, siendo su pilar la ley de Say “toda oferta crea su
propia demanda”, esto en vista de que según esta escuela los empleados de una
empresa suplen los productos de esa
misma empresa más los productos de las demás empresas y viceversa, así un mercado
siempre se ajustara desde la oferta y en cada punto de equilibrio tendrá como
compensación, un punto de pleno empleo.
La escuela keynesiana, si hace
una distinción entre salario nominal y real, agregando que los obreros en el
momento de contratación no negocian su salario real, porque cuando un trabajador
ofrece su mano de obra, su salario ya está estipulado, trayendo así mismo a
colación que el obrero firma un contrato y como el salario real está afectado
por los precios y la inflación, en el caso de Colombia permanece variando
constantemente, la capacidad de adquisición disminuye y el obrero frente a esto
no puede reaccionar.
Otra alucinación que tenemos
como seres humanos y sobre todo como estudiantes universitarios y no solos como
universitarios, sino desde niños, es poder decir “cuando sea grande, quiero ser
piloto, o enfermero, abogado, astronauta…”, mencionando un sin número de
profesiones, pero la diferencia entre las aspiraciones que tenemos de niños y
las que tenemos de universitarios, es la remuneración que esperamos obtener por
esa profesión que tanto añoramos.
Sin embargo la realidad es
otra, cuando nos graduamos y obtenemos nuestros títulos profesionales, algunos
corren con la suerte de encontrar trabajo a corto plazo, otros por el contrario
tienen toda la energía de ejercer su profesión y por más que buscan una
oportunidad de trabajo no la encuentran porque hay mucha oferta y el mercado en
ocasiones no tiene la capacidad de cubrir con toda esta oferta, cabe aclarar
que estos profesionales no es que sean malos o no se merezcan el mérito a
trabajar.
Estas ganas de querer trabajar
y no poder hacerlo, la economía lo clasifica como desocupación involuntaria,
siendo esta desocupación, la que no tuvieron en cuenta los clásicos y no
pudieron decir como incrementar el nivel
de ocupación involuntaria, a diferencia de la desocupación friccional, y la desocupación voluntaria, que si tienen.
La economía y con ello sus
modelos tienen siempre supuestos, para poder desarrollar teorías y poder dar
soluciones a situaciones críticas que se
presentan, sin embargo el desarrollo de una nueva sociedad, con ello la
implementación de un capitalismo fuerte, fomenta a que la economía de cada vez más
de sí misma y busque soluciones diferentes a situaciones ya antes implantadas,
pero que ahora tienen una nueva forma de ejecutarse.
Con esto podemos notar que si
la sociedad, los modelos y las teorías cambian, así como Keynes implanto una
nueva, que sería la “teoría general”; las alucinaciones y las realidades
siempre estarán cambiando y seguiremos impacientes, esperando el día que
alguien verdaderamente logre hacer, que esas alucinaciones no tengan siempre la
misma raíz (mala distribución de la riqueza y el ingreso) y genere una nueva
raíz para poder ver soluciones diferentes y realidades distintas.
FRANCY VIVIANA PANTOJA ARANGO
Buenas Tardes.
ResponderBorrarConsidero que lo que mencionas en tu texto son etapas de un sistema al cual nos tenemos que adaptar. El cubrimiento de las necesidades básicas es un destino directo no indirecto, además depende del salario y de como sea tu estilo de vida que se evidencia si se logra cubrir todo o no.
El problema es que estamos mentalizados que entre más recibamos con la remuneración salarial más gastos generamos, precisamente porque vamos a querer el típico sueño americano de aspirar a más cosas y supuestamente a lo mejor, sumergiéndonos en las burbujas de créditos y deudas que dejan los ingresos en nada.