martes, 6 de septiembre de 2016

ALGO QUE SÓLO KEYNES LOGRÓ


Por: Karen Dayana Bolaños Montenegro
La ruptura que Keynes logró con tanto ímpetu a la teoría económica clásica, que hasta ese momento había sido una teoría económica  hegemónica,  miraremos que diversos autores antes de Keynes quisieron y criticaron diversos planteamientos de la teoría ortodoxa porque sabían lo insuficiente que era esta. Pero nos detendremos a detallar por qué Keynes logró esto y no aquellos que criticaron con más antelación los postulados clásicos no lograron el efecto que si tuvo Keynes, pero además  aquí le daremos un grado de importancia al tema de la demanda efectiva que es un tema que la teoría clásica deja en su olvido hasta las critica Keynesiana.
El primero que muestra argumentativamente el problema de la demanda efectiva fue Robert Malthus, quien expresa su preocupación acerca del diferente crecimiento que tiene la población y la producción de alimentos, donde la primera  crece de forma exponencialmente y la segunda  crece de forma geométrica. El problema de demanda efectiva que nos plantea Malthus es que la demanda es mayor a la oferta, es decir, hay mucha población que demanda una cantidad respectiva de alimentos pero la producción no da abasto para cubrir aquella demanda. La solución que nos plantea Malthus antes este panorama  es que se debe reducir la población, y un catalizador natural para aquellos incrementos poblacionales  eran las guerras, epidemias y demás.  Pero la respuesta de David Ricardo acerca del problema de demanda efectiva que plantea Sr. Malthus, se resuelve a través de la oferta, donde la producción podría  abastecer a la población gracias al avance técnico, aunque la tierra fuese un recurso limitado. Así es como el problema de demanda efectiva no se vuelve a retomar hasta que Keynes lo expone en su libro. La demanda efectiva que nos plantea Keynes La demanda efectiva es la agregación de las expectativas sobre las ventas futuras, lo que determina el nivel de producción real.
Ya después de ver que la  demanda efectiva fue olvidada por la teoría económica  hasta que lo retomó Keynes. Ahora miraremos la critica que también hicieron algunos autores antes de Keynes, porque uno tiende a creer que mientras reinaba la teoría clásica esta fue aceptada con unanimidad, pero lo que hay que saber es que hubo grupo (grande) personas inconformes con la teoría ortodoxa que aunque no  tuvieron la trascendencia tan grande  que tuvo Keynes, gracias a esas disidencias  nacieron escuelas de pensamiento, un ejemplo de ello es el institucionalismo que también reconocida hoy día.  Es de resaltar que muchas veces las críticas que se realizan a algunas ideas expuestas por autores, un ejemplo de ello J. S. Mill con sus principles (1848), tienen aceptación general por un tiempo, pero después fuertemente criticados a causa de que sus pensamientos están enmarcados en a un contexto histórico de su vivencia.
“En la literatura de 1900 a 1936, uno encuentra numerosos esfuerzos por desafiar la prevaleciente teoría ortodoxa del ajuste automático” (HANSEN, 1974, pag. 17) y de la creencia en la ley de Say, acerca de esta última son innumerables las críticas que se tiene  acerca de este tema, una de ella fue del francés Albert Aftalion, en Estados Unidos el crítico más agudo fue J. M. Clark en los temas de la capacidad del sistema económico para ajustarse automáticamente para garantizar la ocupación plena, “el vigoroso pensamiento de Clark ilustra, en la mejor forma, el escepticismo prekeynesiano de la ortodoxa neoclásica” (op. cit, pag. 21), otro autor que también de resaltar por su críticas al pensamiento clásico es John A. Hobson. En general es extensa la lista de autores críticos de esta línea de pensamiento que  han mostrado su inconformidad innumerables veces, pero ¿qué escuela de pensamiento no ha sido criticada?, se podría decir que es de la naturaleza humana tener diferentes perspectivas frente a las cosas, y el pensamiento económico no se escapa de ello.
Para concluir es corta la lista que presenté de los pensamientos disidentes acerca de la teoría clásica, pero era para informar al lector que Keynes no fue el único que había iniciado esta tarea titánica, pero si el que más se resalta en la historia, porque sabemos que Jhon M. Keynes se educó en la teoría  neoclásica, así que sabía las debilidades de dicha teoría y tenía el bagaje teórico del cual muchos carecían al criticar este pensamiento económico. Además  no es fácil revelarse contra la forma de pensamiento en el que se ha crecido y de cómo tuvo conciencia de las falencias de dicha teoría y de publicar la solución o la forma correcta en la que se debería ver. La labor de Keynes nos insta a tener una perspectiva crítica y propositiva. Lo último que quiero  destacar es que muchas veces las opiniones o ideas que dan algunos autores son de acuerdo al contexto histórico, que por ello su aplicabilidad se debería ajustar al contexto en que se vive y pretendo que no solo debemos “casarnos” con una escuela de pensamiento sino tener una diversidad.
BIBLIOGRAFÍA
Hansen, A. (1974). Guía de Keynes. México: Fondo de Cultura Económica.
Keynes, J. (1986). Teoría general de la ocupación, el interés  y el dinero. Medellín: Fondo de Cultura Económica.


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