Por: Karen Dayana Bolaños Montenegro
La
ruptura que Keynes logró con tanto ímpetu a la teoría económica clásica, que
hasta ese momento había sido una teoría económica hegemónica,
miraremos que diversos autores antes de Keynes quisieron y criticaron
diversos planteamientos de la teoría ortodoxa porque sabían lo insuficiente que
era esta. Pero nos detendremos a detallar por qué Keynes logró esto y no
aquellos que criticaron con más antelación los postulados clásicos no lograron
el efecto que si tuvo Keynes, pero además
aquí le daremos un grado de importancia al tema de la demanda efectiva
que es un tema que la teoría clásica deja en su olvido hasta las critica
Keynesiana.
El
primero que muestra argumentativamente el problema de la demanda efectiva fue
Robert Malthus, quien expresa su preocupación acerca del diferente crecimiento
que tiene la población y la producción de alimentos, donde la primera crece de forma exponencialmente y la
segunda crece de forma geométrica. El
problema de demanda efectiva que nos plantea Malthus es que la demanda es mayor
a la oferta, es decir, hay mucha población que demanda una cantidad respectiva
de alimentos pero la producción no da abasto para cubrir aquella demanda. La
solución que nos plantea Malthus antes este panorama es que se debe reducir la población, y un
catalizador natural para aquellos incrementos poblacionales eran las guerras, epidemias y demás. Pero la respuesta de David Ricardo acerca del
problema de demanda efectiva que plantea Sr. Malthus, se resuelve a través de la
oferta, donde la producción podría
abastecer a la población gracias al avance técnico, aunque la tierra
fuese un recurso limitado. Así es como el problema de demanda efectiva no se
vuelve a retomar hasta que Keynes lo expone en su libro. La demanda efectiva
que nos plantea Keynes La demanda efectiva es la agregación de las expectativas
sobre las ventas futuras, lo que determina el nivel de producción real.
Ya
después de ver que la demanda efectiva
fue olvidada por la teoría económica hasta
que lo retomó Keynes. Ahora miraremos la critica que también hicieron algunos
autores antes de Keynes, porque uno tiende a creer que mientras reinaba la
teoría clásica esta fue aceptada con unanimidad, pero lo que hay que saber es
que hubo grupo (grande) personas inconformes con la teoría ortodoxa que aunque no
tuvieron la trascendencia tan grande que tuvo Keynes, gracias a esas disidencias nacieron escuelas de pensamiento, un ejemplo
de ello es el institucionalismo que también reconocida hoy día. Es de resaltar que muchas veces las críticas
que se realizan a algunas ideas expuestas por autores, un ejemplo de ello J. S.
Mill con sus principles (1848),
tienen aceptación general por un tiempo, pero después fuertemente criticados a
causa de que sus pensamientos están enmarcados en a un contexto histórico de su
vivencia.
“En
la literatura de 1900 a 1936, uno encuentra numerosos esfuerzos por desafiar la
prevaleciente teoría ortodoxa del ajuste automático” (HANSEN, 1974, pag. 17) y
de la creencia en la ley de Say, acerca de esta última son innumerables las
críticas que se tiene acerca de este
tema, una de ella fue del francés Albert Aftalion, en Estados Unidos el crítico
más agudo fue J. M. Clark en los temas de la capacidad del sistema económico para
ajustarse automáticamente para garantizar la ocupación plena, “el vigoroso
pensamiento de Clark ilustra, en la mejor forma, el escepticismo prekeynesiano
de la ortodoxa neoclásica” (op. cit, pag.
21), otro autor que también de resaltar por su críticas al pensamiento clásico
es John A. Hobson. En general es extensa la lista de autores críticos de esta
línea de pensamiento que han mostrado su
inconformidad innumerables veces, pero ¿qué escuela de pensamiento no ha sido
criticada?, se podría decir que es de la naturaleza humana tener diferentes
perspectivas frente a las cosas, y el pensamiento económico no se escapa de
ello.
Para
concluir es corta la lista que presenté de los pensamientos disidentes acerca
de la teoría clásica, pero era para informar al lector que Keynes no fue el
único que había iniciado esta tarea titánica, pero si el que más se resalta en
la historia, porque sabemos que Jhon M. Keynes se educó en la teoría neoclásica, así que sabía las debilidades de
dicha teoría y tenía el bagaje teórico del cual muchos carecían al criticar
este pensamiento económico. Además no es
fácil revelarse contra la forma de pensamiento en el que se ha crecido y de
cómo tuvo conciencia de las falencias de dicha teoría y de publicar la solución
o la forma correcta en la que se debería ver. La labor de Keynes nos insta a
tener una perspectiva crítica y propositiva. Lo último que quiero destacar es que muchas veces las opiniones o
ideas que dan algunos autores son de acuerdo al contexto histórico, que por
ello su aplicabilidad se debería ajustar al contexto en que se vive y pretendo
que no solo debemos “casarnos” con una escuela de pensamiento sino tener una diversidad.
BIBLIOGRAFÍA
Hansen, A. (1974). Guía
de Keynes. México: Fondo de Cultura Económica.
Keynes, J. (1986). Teoría
general de la ocupación, el interés y el
dinero. Medellín: Fondo de Cultura Económica.
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