lunes, 12 de septiembre de 2016

Ciencia-tecnología, verdugo de la demanda efectiva.



A lo largo de este texto deseo abarcar  ciertas incoherencias desde mi perspectiva, con respecto a los criterios que usa Keynes para determinar tanto el nivel de ocupación como su principio de  demanda efectiva puesto que al analizarlo una poco más afondo, se puede   evidenciar   que en principio   sus planteamientos se cumplen  pero de una manera tal vez muy abstracta o teórica, puesto que desconoce ciertas circunstancias y aspectos que son imprescindibles a la hora de aplicar su teoría en la realidad afectando de forma directa sus resultados.
Para contextualizar mi postura, el autor nos habla fundamentalmente de la demanda global y la oferta global,  de su composición y  de la intersección de las dos curvas que da como resultado el principio de la demanda efectiva, principio teórico que es la base de la económica keynesiana. Él parte de la siguiente premisa: “si la demanda global   es mayor que la  oferta global, habrá un estímulo para los empresario en el sentido de aumentar la ocupación por encima de N hasta igualarlo, así el volumen de ocupación está determinado por la intersección de la función de la demanda global y la función de oferta global, dado que es  en este punto donde las expectativas de ganancia del empresario alcanzan el máximo. Bajo este fundamento teórico,  hago énfasis es en el hecho de suponer de manera arbitraria que si la demanda global es mayor que la oferta global el capitalista o dueño de los medios de producción necesariamente incrementaría de forma directa  la ocupación de N obreros. ya que si observamos el cambio constante y rápido que toma el modo de producción capitalista, las premisas que antes tuvieron gran impacto y validez, ahora están en desuso y son reemplazadas por nuevas  ideas que están a la vanguardia por así decirlo, de las expectativas y exigencias del mercado.  Por lo tanto, implica pensar de manera distintas las premisas que en su tiempo tuvieron validez universal y que ahora solo podrían tenerla de manera parcial.
En primer lugar,   diré que Keynes asumía que las fuerzas productivas estaban empleadas en un cien por ciento, situación que por regla general no opera de manera generalizada en  todas las industrias y todas las economías, pues la gran mayoría del capital no está siendo usado al máximo de su capacidad al igual que los distintos factores de producción a causa de que la  demanda en promedio así lo requiere. Es decir, si el mercado me exige que deba incrementar el producto resultante de la actividad productiva debido a una presión de la demanda en un 10%  de lo habitual, y dado que la industria solo hacía uso de la eficiencia de la  maquinaria en un 90% de su totalidad,  no será necesario un aumento de ocupación de N hombres. Solo basta para este caso, con  aumentar  la utilidad  del trabajo marginal en el proceso productivo o que haya una mayor eficiencia del personal, conllevando a la lógica capitalista de producir más en el menor tiempo posible. La postura del autor termina siendo una falacia al suponer que un incremento en  la demanda  tenga que cubrirlo necesariamente aumentando la ocupación. Considero que su mirada o perspectiva en  este asunto es muy limitada en sus planteamientos al ver la  única alternativa al problema de la demanda efectiva, solo en incremento de mano de obra y no de capital – trabajador, o simplemente no le  dio la importancia que se merecía  en su teoría general de la ocupación en su momento  dado que el sistema capitalismo de aquél entonces es muy  distinto al que vivimos ahora.
En segundo lugar, no es correcto afirmar que  “el volumen de ocupación este determinado por la intersección de la función de la demanda global y la función de oferta global” porque a medida que aumente la ciencia y la tecnología, genera cambios radicales en el funcionamiento del mundo, y quien no se ajuste a dicho cambios tiende a desaparecer. Lo que sucede en la actualidad  con la   mano de obra que está siendo desplazada por maquinas  a medida que se incrementa  la demanda de bienes. Ello corresponde a las lógicas del empresario que optara siempre dentro de su racionalidad, en invertir una mayor proporción en ciencia-tecnología que en mano de obra, su idealización empresarial  será la robotización casi  absoluta del proceso productivo.  Con dicha racionalidad, también trasgrede  lo expuesto por la docente en clase al afirmar que: “el desempleo de uno, es el empleo de otro”. En principio quizás dicha afirmación se cumpla, dado que para la construcción de una maquina se emplea una gran cantidad de mano de obra, pero cuando esta  sale al mercado a gran escala genera un desplazamiento en una mayor proporción de obreros. Y si le agregamos que al  proceso de fabricar la maquinaria se robotiza, los resultados son catastróficos en términos de ocupación a nivel mundial.
En síntesis, “solo vasta el avance de la ciencia y la tecnología para derrumbar  ideas o postulados  que se han universalizado por muchos años a lo largo de la historia. lo que conlleva a la estructuración de nuevas ideas o teorías  que estén a la vanguardia ya no de un desarrollo sino de un crecimiento  económico hedonista”.

Eduar Bedoya Posada














1 comentario:

  1. Recordemos que la teoría general de la ocupación es de todos los factores, me parece que Keynes está pensando siempre en el nivel de ocupación general, pero hace caer en la confusión de siempre asociar ese nivel de ocupación a niveles de empleo o desempleo que está más directamente relacionado con la mano de obra, siempre dice con N hombres y lo que aumenta o disminuye es ese N hombres con que se produce; no ha tratado, hasta ahora en lo que vamos leyendo, situaciones como la planteada en este texto de tener una capacidad instalada subutilizada o sin llegar a su máximo. Me parece que tocas un punto importante que habría de ser analizado más a fondo en clase.

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