A
lo largo de este texto deseo abarcar
ciertas incoherencias desde mi perspectiva, con respecto a los criterios
que usa Keynes para determinar tanto el nivel de ocupación como su principio de demanda efectiva puesto que al analizarlo una
poco más afondo, se puede
evidenciar que en principio sus planteamientos se cumplen pero de una manera tal vez muy abstracta o
teórica, puesto que desconoce ciertas circunstancias y aspectos que son imprescindibles
a la hora de aplicar su teoría en la realidad afectando de forma directa sus
resultados.
Para
contextualizar mi postura, el autor nos habla fundamentalmente de la demanda global
y la oferta global, de su composición y de la intersección de las dos curvas que da
como resultado el principio de la demanda efectiva, principio teórico que es la
base de la económica keynesiana. Él parte de la siguiente premisa: “si la
demanda global es mayor que la oferta global, habrá un estímulo para los empresario en el sentido de aumentar la
ocupación por encima de N hasta
igualarlo, así el volumen de ocupación
está determinado por la intersección de la función de la demanda global y la
función de oferta global, dado que es
en este punto donde las expectativas de ganancia del empresario alcanzan
el máximo. Bajo este fundamento teórico, hago énfasis es en el hecho de suponer de
manera arbitraria que si la demanda global es mayor que la oferta global el
capitalista o dueño de los medios de producción necesariamente incrementaría de
forma directa la ocupación de N obreros.
ya que si observamos el cambio constante y rápido que toma el modo de
producción capitalista, las premisas que antes tuvieron gran impacto y validez,
ahora están en desuso y son reemplazadas por nuevas ideas que están a la vanguardia por así
decirlo, de las expectativas y exigencias del mercado. Por lo tanto, implica pensar de manera
distintas las premisas que en su tiempo tuvieron validez universal y que ahora
solo podrían tenerla de manera parcial.
En
primer lugar, diré que Keynes asumía que las fuerzas
productivas estaban empleadas en un cien por ciento, situación que por regla
general no opera de manera generalizada en todas las industrias y todas las economías,
pues la gran mayoría del capital no está siendo usado al máximo de su capacidad
al igual que los distintos factores de producción a causa de que la demanda en promedio así lo requiere. Es decir,
si el mercado me exige que deba incrementar el producto resultante de la
actividad productiva debido a una presión de la demanda en un 10% de lo habitual, y dado que la industria solo
hacía uso de la eficiencia de la
maquinaria en un 90% de su totalidad, no será necesario un aumento de ocupación de N
hombres. Solo basta para este caso, con aumentar
la utilidad del trabajo marginal en
el proceso productivo o que haya una mayor eficiencia del personal, conllevando
a la lógica capitalista de producir más en el menor tiempo posible. La postura
del autor termina siendo una falacia al suponer que un incremento en la demanda tenga que cubrirlo necesariamente aumentando
la ocupación. Considero que su mirada o perspectiva en este asunto es muy limitada en sus
planteamientos al ver la única alternativa
al problema de la demanda efectiva, solo en incremento de mano de obra y no de
capital – trabajador, o simplemente no le
dio la importancia que se merecía
en su teoría general de la ocupación en su momento dado que el sistema capitalismo de aquél entonces
es muy distinto al que vivimos ahora.
En
segundo lugar, no es correcto afirmar que
“el volumen de ocupación este determinado por la intersección de la
función de la demanda global y la función de oferta global” porque a medida que
aumente la ciencia y la tecnología, genera cambios radicales en el
funcionamiento del mundo, y quien no se ajuste a dicho cambios tiende a
desaparecer. Lo que sucede en la actualidad
con la mano de obra que está siendo desplazada por
maquinas a medida que se incrementa la demanda de bienes. Ello corresponde a las
lógicas del empresario que optara siempre dentro de su racionalidad, en
invertir una mayor proporción en ciencia-tecnología que en mano de obra, su idealización
empresarial será la robotización
casi absoluta del proceso productivo. Con dicha racionalidad, también trasgrede lo expuesto por la docente en clase al afirmar
que: “el desempleo de uno, es el empleo de otro”. En principio quizás dicha
afirmación se cumpla, dado que para la construcción de una maquina se emplea
una gran cantidad de mano de obra, pero cuando esta sale al mercado a gran escala genera un
desplazamiento en una mayor proporción de obreros. Y si le agregamos que al proceso de fabricar la maquinaria se robotiza,
los resultados son catastróficos en términos de ocupación a nivel mundial.
En
síntesis, “solo vasta el avance de la ciencia y la tecnología para
derrumbar ideas o postulados que se han universalizado por muchos años a
lo largo de la historia. lo que conlleva a la estructuración de nuevas ideas o
teorías que estén a la vanguardia ya no
de un desarrollo sino de un crecimiento económico
hedonista”.
Eduar
Bedoya Posada
Recordemos que la teoría general de la ocupación es de todos los factores, me parece que Keynes está pensando siempre en el nivel de ocupación general, pero hace caer en la confusión de siempre asociar ese nivel de ocupación a niveles de empleo o desempleo que está más directamente relacionado con la mano de obra, siempre dice con N hombres y lo que aumenta o disminuye es ese N hombres con que se produce; no ha tratado, hasta ahora en lo que vamos leyendo, situaciones como la planteada en este texto de tener una capacidad instalada subutilizada o sin llegar a su máximo. Me parece que tocas un punto importante que habría de ser analizado más a fondo en clase.
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