martes, 6 de septiembre de 2016

DE LO IDEAL A LO REAL

Natalia Castro Gómez

La teoría económica clásica ha recibido fuertes críticas en el trascurso de su historia, por la falta de realidad de sus postulados, pero sin embargo sigue siendo una parte esencial de la ciencia económica. Bajo los supuestos de la teoría clásica, la económica empezó a hacer sus bases, bases que fueron fundamentales para el surgimiento de esta, sin embargo con los cambios que el mundo ha tenido en su trayecto, la ciencia económica ha ido mutando, es decir, ha ido aprendiendo de los acontecimientos y de esta manera pulir cada vez más sus fundamentos.
La teoría keynesiana en comparación con la teoría clásica, tiene planteamientos mucho más realistas, es decir que dan mejor cuenta de la realidad. Las ideas clásicas nos brindan un mejor panorama de lo que sucede en el largo plazo. Estoy de acuerdo en que los clásicos plantean supuestos que son sostienen tas teorías llevándolas por fuera de la realidad y acercándolas más a lo ideal. Un supuesto muy importante que plantean los clásicos es que el ahorro es igual a la inversión, a simple vista se puede deducir que están totalmente errados, pero a la hora de ver los supuestos que hacen para poder llegar a esta conclusión, me permite decir que eran muy ingeniosos, plantean que este caso se da siempre y cuando la economía que se está analizando no tenga contacto con el exterior ni tenga gobierno, es decir que la economía debe ser cerrada. Cuando se consideran estos supuestos, la única forma de ahorrar es invirtiendo.
Los supuestos de la economía clásica no dan cuenta de los problemas que se presentan en la sociedad. Los clásicos considerad que la economía puede llegar al pleno empleo, por la interacción entre oferta y demanda, seguían por la ley de Say que propone que “toda oferta crea su propia demanda”, siempre hay un ajuste de la demanda según los cambios que se den en la oferta, para de esta manera siempre llegar al equilibrio, Keynes considera que este planteamiento esta errado, pues se plantea que para cada nivel de ocupación hay un equilibrio entre oferta global y demanda global. Hay infinitos valores que representan una igualdad, que se dan hasta el punto en donde el aumento de la demanda efectiva ya no genere ningún cambio en el crecimiento de la producción  y llegar a la ocupación plena.
Para que la curva de oferta sea igual a la curva de demanda, “el precio de oferta global de la producción resultante del empleo de N hombres” ( Keynes, 2014), debe ser igual al “importe del producto que los empresarios esperan recibir con el empleo de N hombres” (Keynes, 2014),  es decir que lo que  ganan los trabajadores, su salario, debe retornar a los empresarios por medio de la compra de los productos que se laboraron en el proceso productivo, en otras palabras, todo el ingreso se debe destinar al consumo. Keynes considera que esta situación no se da, ya que las personas no destinan todo su ingreso al consumo, sino solo una porción de él,  por esta razón hay un problema de demanda efectiva y no de oferta, para dar explicación a este planteamiento, Keynes propone que las personas tienen una “propensión a consumir”, la cual depende del monto de inversión corriente que se  genere, pero esta a su vez dependerá de la tasa de interés que haya en la economía, ya que si esta es muy alta, los empresarios no querrán invertir, porque de hacerlo, sus costos se incrementarían, de lo contrario, si la tasa de interés el parcialmente baja, generara un incentivo para que los empresarios decidan invertir, aumentando el nivel de ocupación y por ende el ingreso de la economía.
A diferencia de los clásicos, Keynes basa su teoría de la demanda efectiva en 2 supuestos: los salarios nominales de la economía son rígidos, porque  estos son pactados por medio de un contrato, donde se manifiesta que el salario va a ser constante en un periodo de tiempo, en general se considera que el salario será el mismo en un periodo de tiempo, porque hay rigidez contractual. El segundo supuesto expone que el costo de todos los factores de producción son constantes, es decir que no hay cambio técnico.
Los supuestos anteriores fueron la base para que Keynes desarrollara su teoría apoyándose en la demanda efectiva como problema primordial que dificulta el equilibrio. De este planteamiento se desprende una gran rama de nuevas teorías y nuevas formas de hacer economía, de una manera mucho más cercana a la realidad, es decir que ya no se piensa en el largo plazo como ideal para lograr el equilibrio, sino que se empieza a hablar de equilibrio en el corto plazo. Se empieza a hablar de crecimiento y desarrollo económico (Abba Lerner), de economía de bienestar (Arthur Piguo)  entre otras.
  
BIBLIOGRAFIA

Keynes, J. M. (2014). Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero. Fondo de Cultura económica.

1 comentario:

  1. Me parece importante agregar al texto el hecho que Keynes desestimara la ley de Say con el concepto de demanda efectiva, esto es un hecho que me parece muy importante ya que iba acorde con una sociedad más realista, una sociedad capitalista en donde una demanda insuficiente representaba un obstáculo para solucionar el problema de la ocupación. Considero que la teoría Keynesiana tuvo un gran impacto durante la crisis de los años treinta, porque era una teoría que permitía incorporar variables que anteriormente no se habían considerado, aun hoy en día es una teoría vigente a la cual es necesario acudir para adaptarla a la situación de los países, ciertamente la teoría keynesiana de la ocupación ha sabido explicar los fenómenos y también brindar alternativas como solución a las constantes crisis y al grave flagelo del desempleo presente en casi todas las economías.

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