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En
Colombia se ha venido dando un aumento constante en los productos alimenticios
de la canasta familiar, factor que afecta de manera directa a los asalariados
del país, y que por demás afecta de forma consistente la economía del país.
Hasta
1990 se consideraba que el país poseía soberanía alimentaria, por cuestiones de
apertura económica y tratados de libre comercio el país ahora es incapaz de
producir las cantidades de alimentos demandadas por la población colombiana
para suplir las necesidades alimentarias básicas que estos presentan.
Actualmente
en Colombia la importación de alimentos que forman parte de la canasta familiar
tiene un mayor porcentaje que los
alimentos producidos en el mismo país. Este año, solo durante enero y abril se
importaron 4,9 millones de toneladas de alimentos. Entre los alimentos con
mayor ponderación en la importación se encuentran el maíz, el trigo, frijol,
soya, aceite de palma, productos lácteos y productos cárnicos.
Todo
esto causa una mayor pobreza entre los asalariados colombianos convirtiendo
productos como lo son los cárnicos en productos de consumo de lujo, a
contracorriente de lo que realmente consumen la mayoría de los asalariados en
Colombia, estos y muchos otros productos a los que nunca tendrá acceso un
asalariado normal en Colombia son productos que están incluidos en la canasta
familiar del país.
Colombia
muestra claramente por medio de su práctica de importación que ha desarrollado
de manera creciente y durante más de 20 años una dependencia en materia de importación
tanto de productos agropecuarios como productos agroindustriales. Lo cual en
términos de ocupación poblacional demuestra una gran problemática ya que
aproximadamente el sesenta por ciento de la población se categoriza como
participante del sector agro, lo cual nos lleva a pensar en un aglomerado de
problemas que afectan la población de asalariados en Colombia y que se ve
directamente asociado al nivel de ocupación.
Para
el actual año y teniendo en cuenta los sucesos que han acontecido y golpeado el
país, los alimentos han aumentado su costo de manera sustancial y esto ha
afectado al cuerpo de asalariados en Colombia. El país se ha tornado tan
dependiente de la importación de alimentos que el alza del dólar lo ha golpeado
arduamente, este hecho sumado a los paros presentados durante el año, las
pérdidas que los mismos han representado tanto a pequeños y medianos
empresarios agropecuarios como a los mismos campesinos, el transporte
alimentario también se ha visto encarecido.
Ahora
bien, al retraer el aglomerado de problemas presentados y verlos paralelos a la
teoría presentada por Keynes, se puede hacer un énfasis especial en la teoría
del nivel de ocupación acompañado de la teoría de demanda efectiva (demanda
agregada) y también la teoría de nuevas inversiones.
Keynes
argumenta que existe la necesidad de una intervención de inversión del
gobierno, pero la clave de la misma esta en saber cuanto deben ser las nuevas
inversiones para lograr el punto de equilibrio, esto, como resultante de la
demanda efectiva, dado que la misma se crea dado al desequilibrio que se
presenta cuando el nivel de ocupación aumenta, a su vez el ingreso, pero el
consumo de la comunidad no aumenta en igual proporción que aumentó su ingreso,
es esto lo que destroza el equilibrio planteado por los clásicos y nos permite
afirmar que si se presenta una demanda efectiva.
Keynes
considera que la inversión es el motor de la economía, inicialmente ésta
inversión deberá ser presentada por el sector privado, quien se ve motivado a
invertir dada la tasa de interés y la eficiencia marginal del capital, ahora
bien, cuando la economía entra en crisis, esta necesita una nueva inversión,
dicha inversión no será realizada por el sector privado dadas las condiciones
que presenta la crisis, es por esto que durante la crisis el gobierno es quien
debe realizar la nueva inversión para equilibrar la economía y motivar
nuevamente a los empresarios a realizar nuevas inversiones, el problema real
recae en la dificultad que presenta el gobierno para decidir cuando debe
invertir en la economía y cuando debe retraerse y recaudar nuevos fondos para
la próxima crisis, además de esto, se suma también el incremento en la duración
de la crisis y la disminución en la duración del descanso de las mismas,
actualmente se considera que en el presente la crisis económica no se logra
superar y que ha tomado un comportamiento constante.
Finalmente,
no sobra decir que durante los años 30, cuando el aporte keynesiano tuvo su
mayor auge con el estado del bienestar y el intervencionismo del gobierno en la
economía de los países, a pesar de que los países presentaron un gran nivel de
endeudamiento, ésta fue una de las épocas en las que mayor crecimiento
económico presentaron los países que articularon la teoría keynesiana a su
economía, entre los cuales se destacan los países latinoamericanos y el
crecimiento económico que presentaron en el momento.
Concluyendo
lo anterior, y para lograr asociar de
alguna manera general y superflua la teoría que presenta Keynes a la
problemática presentada en Colombia, se puede decir que existe una falta enorme
de una política agraria de gobierno que logre brindar las condiciones
necesarias para potenciar la inversión y el crecimiento del campo en Colombia,
lo cual lastimosamente por cuestiones legales de hace aproximadamente doce
años, con la firma del TLC con Estados Unidos no puede realizarse cabalmente,
lo que deja mucho que desear con respecto al intervencionismo del gobierno en
la economía Colombiana.
Bibliografía:
El argumento planteado por este texto es algo que ronda mi cabeza todo el tiempo , personalmente me aterra el alza inflacionaria que ha tenido la economía del país, puesto a que soy consiente que las personas que se verán mas afectadas son las del los ingresos mas bajos, pero lo que me parece mas increíble es el desinterés por parte del gobierno a darle una solución a esta problemática como se expone en el texto una inyección de inversión por parte del sector privado no se va a dar por la situación económica en "crisis" como lo describe el autor, por lo tanto estoy totalmente de acuerdo con lo planteado de que lo que falta es una política agriaría adecuada que ayude al agro colombiano a salir adelante.
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