En el
tercer capítulo de La Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero,
Keynes se centra específicamente en la Demanda Efectiva.
Define
diferentes conceptos importantes para introducir al tema de la Demanda Efectiva.
Deja en claro que los factores de producción tierra, capital y trabajo tienen
determinados costos que son renta, costo de uso y salario, respectivamente. Sin
embargo, J.M Keynes se refiere al costo de uso como la suma que los empresarios
deben pagar a otros empresarios por lo que les compran, adicionalmente asumen
un sacrificio de emplear su equipo en vez de dejarlo inactivo, es decir, el
desgaste o como lo llamó von Wieser, el costo de oportunidad. En esta parte
también define términos como Ingreso del empresario, ingreso total o producto
de la ocupación, plantea y define las funciones de Oferta global y Demanda
global.
Posteriormente, se habla del precio de la oferta global. Este se
define para un nivel dado de empleo, y se presenta como el producto que para
los empresarios, es suficiente para que valga la pena ofrecer esa cantidad de
empleo. Este precio de la Oferta global es un valor y es el producto mínimo
exigido por los empresarios para que se acepten contratar los trabajadores que
permiten obtenerlo y se denota como Z, la cual es la función de la Oferta
global.
Pero, este producto suficiente para justificar el empleo que le
corresponde puede ser superior o inferior según el nivel de demanda previsto.
De este modo, Keynes define la variable D como
el producto que los empresarios esperan obtener del empleo de un
determinado volumen de personas y existe un valor D para cada nivel de
empleo, aquí se da origen a la función de la Demanda global.
Sí para un nivel de N, D > Z, hay un estímulo para los
empresarios para aumentar la ocupación por encima del N inicial, llevando así a
aumentar los costos de producción, incentivando la competencia entre
empresarios por los factores de producción, esto se dará hasta el punto en el
que Z = D.
En el único punto en el que Z = D, es decir, la oferta y la
demanda globales son iguales, es el punto en que las expectativas de ganancia
del empresario se maximizan, es aquí donde se da la DEMANDA EFECTIVA, cuya
demanda para Keynes es la esencia de la teoría general de la ocupación.
Luego, el autor empieza con su crítica a la teoría clásica, más
estrictamente a la Ley de Say “Toda Oferta crea su propia Demanda”, en cuya
crítica argumenta que sí toda Oferta crea su propia Demanda, entonces Z será
igual a D en cualquier nivel de N, es decir, para cualquier volumen de
ocupación y de producción. Esto también conduce a que sí hay un incremento en Z
correspondiente a otro en N, D crece necesariamente en la misma cantidad en la
que incrementó Z. Esto quiere decir que el precio de la Demanda global siempre
se ajustará por sí mismo al precio de la Oferta global, sin tener en cuenta N para
este ajuste, ya que puede ser el cualquier nivel de N.
Esto conlleva a que la Demanda efectiva no tendrá un valor único
como lo expresa Keynes, sino una escala infinita y el volumen de ocupación es
indeterminado, lo que quiere decir que no hay ningún problema para que la
economía llegue al pleno empleo.
Agrega Keynes que si esto fuera cierto entonces la competencia
entre los empresarios llevaría siempre a un aumento en el empleo hasta tal
punto en el que un incremento en la demanda efectiva ya no fuera acompañado por
un crecimiento de la producción y esto implica un pleno empleo.
La Demanda efectiva puede por supuesto conducir a un nivel de
empleo N inferior al de pleno empleo. La Demanda
de trabajo fijará el salario a un determinado nivel, correspondiente a la
productividad marginal asociada a tal volumen de empleo. Esto es lo que en el segundo capítulo de La teoría
general, se presentó como el primer postulado Keynesiano, con el que J.M Keynes
estuvo de acuerdo.
104414011316
No hay comentarios.:
Publicar un comentario