lunes, 5 de septiembre de 2016

LA ESENCIA DE LA TEORÍA DE LA OCUPACIÓN EN KEYNES

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Quisiera empezar este texto recordando un poco el contexto en que Keynes desarrollo su teoría de la ocupación, en primer lugar hasta la década de los treinta la teoría económica conocida se basaba en unos supuestos que le permitían asegurar que el desempleo en el mercado del trabajo no era posible siempre que este fuera competitivo, sin embrago luego de la crisis de 1929 la teoría económica tenía la necesidad de incorporar nuevos elementos para responder a las necesidades. En una época donde el desempleo era elevado y la recesión persistía un personaje como Keynes logro atender un problema macroeconómico a partir de las decisiones que se toman a nivel microeconómico, es decir, en el nuevo enfoque que Keynes quiere darle a los problemas de desocupación era necesario comprender el comportamiento de la economía como un todo agregado y no solamente desde los individuos.
Hasta ese momento la teoría económica basaba todo su accionar en la que se denomina ley de Say, que es un principio planteado por Jean Baptiste Say según el cual toda oferta crea su propia demanda, en la práctica equivale a decir que el acto de producir un bien inmediatamente da paso a la venta de otro bien. Posteriormente ocurre que un aumento en los ingresos no necesariamente se refleja con un aumento en el consumo, pues en muchas ocasiones los individuos prefieren atesorarlo, sin embargo la teoría clásica soluciona este problema diciendo que definitivamente el ahorro es un consumo futuro y que siendo así ningún inversor dudaría en realizar inversiones con el fin de proveer tal consumo futuro, nada impediría a un empresario aumentar su producción hasta utilizar plenamente su capacidad productiva. En todo caso para Keynes la ley de Say se cumple en una economía donde no exista una mercancía capaz de acumular valor o prácticamente en  una economía de trueque.
Desde esta perspectiva Keynes propone que un acto de ahorro puede ser entendido como una disminución en la demanda global de la economía que puede conllevar a afectar las expectativas de ganancia de los empresarios provocando la caída en las inversiones y por lo tanto la demanda efectiva en la sociedad, en otras palabras como lo primero que se da en la economía es la producción, los empresarios despedirían mano de obra al darse cuenta que la demanda del bien ha disminuido y como consecuencia la oferta global disminuirá ajustándose al nuevo nivel de demanda en el que hay un nivel de ocupación menor.
Ciertamente la ley de Say no aplica para una sociedad capitalista, entonces no hay nada que garantice a los empresarios demanda para su producción, nadie les asegura que lo que oferten al mercado encontrara demanda en igual magnitud, así que solo se limitaran a producir aquella cantidad que consideren será demandada, lo cual implica que no utilizara la misma cantidad de factores de producción abriendo la posibilidad al desempleo involuntario.

Es así como Keynes se plantea un nuevo problema teórico en la economía, en el que pretendía explicar cómo se determina el nivel de ocupación en una economía donde los individuos no gastan todo su ingreso en consumo y el producto total no se consume completamente debido a la existencia de la mercancía dinero como reserva de valor. Para poder abordar este problema Keynes introduce el concepto de “demanda efectiva” que es el punto de intersección entre la función de oferta global y demanda global, el cual para Keynes es un caso especial que solo es posible cuando la propensión marginal al consumo y el incentivo para invertir se encuentran en una relación mutua particular y por lo tanto habrá pleno empleo, en el caso de los clásicos el concepto de demanda efectiva aplicaría para todos los casos ya que esta no tendría un valor único de equilibrio, sino que sería una escala infinita de valores lo que hace que el volumen de ocupación sea indeterminado.
Como nos hemos podido dar cuenta Keynes introdujo nuevos conceptos a la teoría económica que en adelante ayudaran a entender mejor el problema de la desocupación, en  primer lugar se asume que el consumo de la población depende de la propensión a consumir, la cual a su vez depende de las características psicológicas e institucionales así como de la distribución del ingreso. Por otra parte teniendo en cuenta que toda la producción no será consumida debe existir un cierto volumen de inversión para justificar el nivel de ocupación, es decir, la inversión que les permita a los empresarios mantener sus expectativas de ingresos, esta a su vez depende de los incentivos a invertir en la economía como las tasas de interés y la eficiencia marginal del capital.
En conclusión se puede decir que las ideas de Keynes significaron un punto de quiebre con el pensamiento clásico, ya que transforma la explicación que se tenía para el problema del desempleo, es decir anteriormente se atribuía a los trabajadores la responsabilidad de este problema debido a que estos no estaban dispuestos a bajar su salario, por el contrario Keynes le atribuye esa responsabilidad a los empresarios, quienes son los responsables de generar una demanda de inversión suficiente para el pleno empleo en la economía. Es así como Keynes expone las pautas a seguir cuando la economía quiera alcanzar su nivel de producción con plena ocupación.
Se puede decir que gracias al análisis que hizo Keynes a la teoría clásica la teoría económica tuvo la posibilidad de incorporar nuevas ideas y conceptos para abordar el problema de la desocupación, principalmente por el hecho de haber retomado el problema de la insuficiencia de demanda, que en un principio había sido abordado por Malthus pero que luego había sido relegado dentro de la literatura económica. Este gran aporte hizo que la demanda efectiva se convirtiera en la esencia de la teoría de la ocupación en Keynes, pues a través de este concepto se pudo identificar el sendero a seguir para que la ocupación pudiera llegar  a su punto más óptimo.


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