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Quisiera
empezar este texto recordando un poco el contexto en que Keynes desarrollo su
teoría de la ocupación, en primer lugar hasta la década de los treinta la
teoría económica conocida se basaba en unos supuestos que le permitían asegurar
que el desempleo en el mercado del trabajo no era posible siempre que este
fuera competitivo, sin embrago luego de la crisis de 1929 la teoría económica
tenía la necesidad de incorporar nuevos elementos para responder a las
necesidades. En una época donde el desempleo era elevado y la recesión
persistía un personaje como Keynes logro atender un problema macroeconómico a
partir de las decisiones que se toman a nivel microeconómico, es decir, en el
nuevo enfoque que Keynes quiere darle a los problemas de desocupación era
necesario comprender el comportamiento de la economía como un todo agregado y
no solamente desde los individuos.
Hasta
ese momento la teoría económica basaba todo su accionar en la que se denomina
ley de Say, que es un principio planteado por Jean Baptiste Say según el cual
toda oferta crea su propia demanda, en la práctica equivale a decir que el acto
de producir un bien inmediatamente da paso a la venta de otro bien.
Posteriormente ocurre que un aumento en los ingresos no necesariamente se
refleja con un aumento en el consumo, pues en muchas ocasiones los individuos
prefieren atesorarlo, sin embargo la teoría clásica soluciona este problema
diciendo que definitivamente el ahorro es un consumo futuro y que siendo así
ningún inversor dudaría en realizar inversiones con el fin de proveer tal
consumo futuro, nada impediría a un empresario aumentar su producción hasta
utilizar plenamente su capacidad productiva. En todo caso para Keynes la ley de
Say se cumple en una economía donde no exista una mercancía capaz de acumular
valor o prácticamente en una economía de
trueque.
Desde
esta perspectiva Keynes propone que un acto de ahorro puede ser entendido como
una disminución en la demanda global de la economía que puede conllevar a
afectar las expectativas de ganancia de los empresarios provocando la caída en
las inversiones y por lo tanto la demanda efectiva en la sociedad, en otras
palabras como lo primero que se da en la economía es la producción, los
empresarios despedirían mano de obra al darse cuenta que la demanda del bien ha
disminuido y como consecuencia la oferta global disminuirá ajustándose al nuevo
nivel de demanda en el que hay un nivel de ocupación menor.
Ciertamente
la ley de Say no aplica para una sociedad capitalista, entonces no hay nada que
garantice a los empresarios demanda para su producción, nadie les asegura que
lo que oferten al mercado encontrara demanda en igual magnitud, así que solo se
limitaran a producir aquella cantidad que consideren será demandada, lo cual
implica que no utilizara la misma cantidad de factores de producción abriendo
la posibilidad al desempleo involuntario.
Es así
como Keynes se plantea un nuevo problema teórico en la economía, en el que
pretendía explicar cómo se determina el nivel de ocupación en una economía
donde los individuos no gastan todo su ingreso en consumo y el producto total
no se consume completamente debido a la existencia de la mercancía dinero como
reserva de valor. Para poder abordar este problema Keynes introduce el concepto
de “demanda efectiva” que es el punto de intersección entre la función de
oferta global y demanda global, el cual para Keynes es un caso especial que
solo es posible cuando la propensión marginal al consumo y el incentivo para
invertir se encuentran en una relación mutua particular y por lo tanto habrá
pleno empleo, en el caso de los clásicos el concepto de demanda efectiva
aplicaría para todos los casos ya que esta no tendría un valor único de
equilibrio, sino que sería una escala infinita de valores lo que hace que el
volumen de ocupación sea indeterminado.
Como
nos hemos podido dar cuenta Keynes introdujo nuevos conceptos a la teoría
económica que en adelante ayudaran a entender mejor el problema de la desocupación,
en primer lugar se asume que el consumo
de la población depende de la propensión a consumir, la cual a su vez depende
de las características psicológicas e institucionales así como de la
distribución del ingreso. Por otra parte teniendo en cuenta que toda la
producción no será consumida debe existir un cierto volumen de inversión para
justificar el nivel de ocupación, es decir, la inversión que les permita a los
empresarios mantener sus expectativas de ingresos, esta a su vez depende de los
incentivos a invertir en la economía como las tasas de interés y la eficiencia
marginal del capital.
En
conclusión se puede decir que las ideas de Keynes significaron un punto de
quiebre con el pensamiento clásico, ya que transforma la explicación que se
tenía para el problema del desempleo, es decir anteriormente se atribuía a los
trabajadores la responsabilidad de este problema debido a que estos no estaban
dispuestos a bajar su salario, por el contrario Keynes le atribuye esa
responsabilidad a los empresarios, quienes son los responsables de generar una
demanda de inversión suficiente para el pleno empleo en la economía. Es así
como Keynes expone las pautas a seguir cuando la economía quiera alcanzar su
nivel de producción con plena ocupación.
Se
puede decir que gracias al análisis que hizo Keynes a la teoría clásica la
teoría económica tuvo la posibilidad de incorporar nuevas ideas y conceptos
para abordar el problema de la desocupación, principalmente por el hecho de
haber retomado el problema de la insuficiencia de demanda, que en un principio
había sido abordado por Malthus pero que luego había sido relegado dentro de la
literatura económica. Este gran aporte hizo que la demanda efectiva se
convirtiera en la esencia de la teoría de la ocupación en Keynes, pues a través
de este concepto se pudo identificar el sendero a seguir para que la ocupación
pudiera llegar a su punto más óptimo.
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