martes, 27 de septiembre de 2016

LAS EXPECTATIVAS: Dos implicaciones.



En el presente texto paralelo se tratara de encontrar ciertos problemas al abordar las expectativas en la economía, comenzando por su alto grado de indeterminación, y finalizando con implicaciones éticas en la construcción de las expectativas tanto a corto como a largo plazo.
Pues bien, como lo demuestra Keynes, es con las expectativas que decide el productor o el inversor un nivel de ocupación, un nivel de producto, etc., sin embargo no lo dice tácitamente que un cambio en estas expectativas puede producir un encadenamiento de expectativas y predicciones a nivel general en todos los sectores de la economía, que al final disten mucho de la realidad ‘predecible’. Estas expectativas influencian a los otros e inciden directamente en sus decisiones.
Las expectativas de expertos, se dirigen a contestar, por ejemplo ¿cómo va a estar el precio de X en tal espacio de tiempo? Basados principalmente en general por los resultados obtenidos, excepcionalmente en acumulaciones de existencias o reducción de pedidos futuros. Las expectativas de largo plazo siempre están cambiando y toman en cuenta las influencias del entorno con relación intrínseca de las expectativas del corto plazo. (Keynes: 1936, 52-54)[1]
Pero, ¿qué pasa si el nivel de ventas no refleja para el productor el nivel real de lo puede ser vendido? Lo que quiero decir es que esas expectativas casi siempre son imprecisas y distan mucho del futuro, principalmente porque el futuro es incierto, y los estudios por más que se incluyan las variables clave, siempre tendrán un cierto grado de indeterminación.
Por otra parte, hay muchas maneras para influir en esas expectativas y de ahí en las decisiones de producción.
Pienso que esas expectativas son creadas por los mismos economistas, son contratados para ello, para tomar decisiones se dice: de invertir, de producir, de financiarse. Pero muchas veces, ya lo hemos visto en muchos escándalos financieros, se crean estudios que ni siquiera tratan de aludir a la realidad sino que son hechos de mentiras y falsedades solo con el fin de ponerse atractivos a un inversor/productor ingenuo.
Para muchos, una de las causas de la crisis de 2008 fue un comportamiento moral ilegitimo por parte de los economistas, que daban como no ciertas las predicciones de que ese sistema tan rentable se les iba a caer. Fueron silenciadas esas voces por el ingente poderío de los intelectuales que manejaban a su antojo las relaciones entre el poder político-económico y el conocimiento. Valiéndose de esto la legitimidad de la profesión se vio afectada al punto de aceptar ellos mismos, algunos de ellos, que la avaricia era mucha y que si los gobiernos dejaban vía libre para estas maniobras las van a seguir haciendo. Es preciso mencionar que los grandes economistas, intelectuales-profesores, son muchas veces los gerentes o asesores financieros de las grandes compañías que tienen un poder impresionante muchas veces extralimitado para manejar la economía a su antojo.
Es innegable el lazo que une a la economía de la política, y de los medios que se hacen valer para atesorar en tiempos relativamente cortos grandes capitales.
La ética en formulaciones de estudios económicos que favorezcan a unos u otros es clave cuando se trata de la realización y materialización de expectativas para el correcto funcionamiento del sistema. La intervención del estado no se debe solo a suplir un nivel de inversión que no cope el sector privado, para mantener estable su funcionamiento (al menos en un corto periodo de tiempo); sino que también es necesaria para controlar que los grandes capitales no se aprovechen de las libertades que ofrecen los mercados desregulados.
La formulación de políticas no se puede hacer de la nada pues necesita de un sustento teórico apoyado en las prácticas y regularidades históricas, en la coyuntura y contexto social actual. Pero el discurso de la justificación de los mercados desregulados es largamente favorecida por los grandes académicos, lo que no nos dicen es que quienes son sus más férreos defensores son los que están aprovechando sus ventajas haciéndose cada vez más ricos en contraste de empobrecer al resto de la sociedad.
Se ha intentado dar otra visión acerca de las expectativas que me parece importante. La relación entre la ética y las decisiones de política económica en nuestros contextos está íntimamente ligada y siempre es bueno no dejarla de lado.
Código: 104415010598





[1] A Keynes se le nota el recelo al utilizar el término largo plazo, pues considera que: “en el largo plazo todos estaremos muertos” y menos acepta que en el largo plazo siempre haya equilibrio. Por esto el largo plazo que Keynes utiliza hay que entenderlo mejor como un medio/mediano plazo.

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