martes, 6 de septiembre de 2016

No se puede negar lo evidente


~Yéssica Alexandra Lucero Acero~
Era aquel lugar el que nos inspiraba para hablar de imposibles y de cosas muy posibles, creería que él era un clásico a morir, pues por más cosas que yo, esa tarde y las otras muchas que hablábamos hasta que el sol se ocultaba, le hubiese podido decir y argumentar él sencillamente me terminaba diciendo “los modelos no  dan cuenta de la realidad, pero si fueron diseñados para que esta intente estar lo más cerca posible de ellos, son los ideales  a seguir” y continuaba diciendo “chiquilla nunca has visto a un hombre que a tu parecer es la perfección de lo que deseas para tu vida y lo que haces siempre es como buscar la copia barata de ese amor platónico, quizás ese es el error, el buscar copias baratas”.
El tema para ese día había sido el de un buen conocido economista que propuso desafiar a su colegas, rompiendo con la tradición que hasta aquel momento había impregnado cada rincón, por más lejano que sea, del gran globo. Os digo que al viejo esto no le gusto pues dijo algo taciturno
 -“Él fue un traicionero”.
A lo que yo respondí, “quizás  él fue capaz de ir más allá de modelos perfectos y ver realmente soluciones asequibles para la realidad económica, de su tiempo y por qué no para otros tiempos, es sin duda algo que te quiero aclarar viejo, no es que todo se deba aplicar como la única norma o ley, ya que han sido muchos los momentos en la historia que nos han demostrado que los excesos no son buenos”. Son varios puntos los que tocó y fundamentó Keynes, pues si, el viejo no simpatizaba  para nada con Keynes. Ese día fue el turno para hablar sobre puntos de equilibrio y dado el tema surgió la demanda efectiva, el viejo me dijo lo siguiente:
-“Tú que piensas, que no es posible que se dé el equilibrio entre demanda y oferta, que todo lo planteado por los clásicos es mentira, venga ya. Mira chiquilla ya ocurrió una vez hace mucho tiempo, ya Malthus saco el tema de que  el crecimiento de la población era exponencial en tanto que la producción crecía geométricamente, pues él veía en esto que llegaría un momento en el que los alimentos no serían suficientes para toda la población, pero Ricardo detuvo la toda posibilidad de desastre, pues dio una solución, el cambio técnico haría que la producción no se quedara atrás”.
Yo no le deje seguir pues ante eso le dije que esa solución fue una salida rápida aprovechando Ricardo un escenario como el de esa época, que las nuevas tecnologías estaban surgiendo y que claro que esto benefició mucho a la producción y  que en si fue una solución por parte de la oferta cuando el problema presentado inicialmente era el de un exceso de demanda, pues Malthus hacía referencia a una explosión demográfica. Le dije también que Malthus dio una visión de que sí podría producirse un desequilibrio, mas no lo argumento y el tema fue cerrado y archivado hasta Keynes. El viejo me miro de reojo y sonrió, y me dijo:
-“Mejor dime a dónde quieres llegar chiquilla”.
Era mi momento, expondría todo lo que sabía del problema visto por Keynes de la demanda efectiva. -Pues  bien le dije- “ya que me cedes la palabra”:
“Keynes, como tú bien sabes, quiso dar a sus colegas economistas una mirada diferente, propuso con su obra “La teoría general de la ocupación, del interés y el dinero” eso, teorías generales, teorías que no se quedaran cortas y pudieran ser capaces de abarcar algo más allá que casos especiales. El problema en la  demanda efectiva es que ésta es  insuficiente porque frente a  los incrementos en el nivel de ocupación hay incremento en el ingreso y  en el consumo, pero este último es inferior. Bien, para llegar a esto Keynes lo toma del análisis de los clásicos, aunque a diferencia de su análisis para ellos todo aumenta en la misma cantidad, pues o sino no habría equilibrio: si  el nivel de ocupación aumenta, aumentan los ingresos en la economía, si  aumentan los ingresos, aumenta el consumo”. -En cuanto dije esto el viejo me interrumpió y me dijo-:
-“Ya sé a dónde vas”
-Para lo que yo le dije- “¡ah sí! Entonces me darás la razón en esta ocasión de que los clásicos no poseen realmente un equilibrio como el que dicen…”
-“No, para nada -me dijo-, eso nunca. Mira lo que me dirás ahora es que Keynes expondrá la gran indeterminación de los clásicos, argumentando que al incrementar la oferta el nivel de ocupación debe también aumentar y que a la vez el nivel de precios y por supuesto la demanda aumentara debido a que hablamos de equilibrio además regidos por la Ley de Say, que nos dice que toda oferta crea su propia demanda, y que en cuanto al nivel de ocupación está variando constantemente y que en cada punto de equilibrio todo cambiara de nuevo, como es posible entonces si se dice que los precios son determinados por el mercado, si bien  los clásicos idearon por ello la Teoría cuantitativa del dinero, por la cual los precios son producto de la cantidad de dinero que hay en circulación”.
“Exacto, ves. Tú mismo me lo estás diciendo, por esa razón es que no veis la indeterminación” – Le dije.
-“No chiquilla porque de esta manera no existe ninguna indeterminación”- me contesto-
-A lo que yo le dije-“Viejo, esto no hace que el argumento de Keynes sea inválido, pues realmente como para algunos casos el precio de los productos surge del mercado y en otros casos por la cantidad de dinero en circulación, algo no es del todo claro. Pero sí el punto de la indeterminación, por ello le mencione que la demanda efectiva para los clásicos es el punto de corte de la demanda con la oferta, entonces cada punto de intersección es un punto de demanda efectiva y de equilibrio de mercado, pero no posee un valor de equilibrio único pues la competencia entre los empresarios genera un aumento en la ocupación, lo que hace preguntarse ahora viejo es hasta dónde aumenta la ocupación, pues bien, hasta donde la oferta sea inelástica, es decir, que variaciones en el precio no motivan a que la oferta aumente, a razón de que copo su capacidad instalada, pero para los clásicos cuando la oferta se hace inelástica  la economía se encuentra en pleno empleo. Básicamente el problema de demanda efectiva, es por  insuficiencia. Y esto ocurre porque para justificar un incremento en el nivel de ocupación se necesita incrementar el nivel de ingresos, según la identidad macroeconómica, si aumento la oferta aumento el nivel de ocupación, significa que el precio global de la producción se incrementó y para que haya equilibrio lo que el empresario espera recibir se corresponde con este precio global de la producción  con este nuevo nivel de ocupación, entonces este aumento de la oferta requiere aumentos en los ingresos exactamente iguales al monto de aumento en la oferta para que la expectativa del empresario se cumpla y se mantenga la condición de equilibrio, pero en realidad no siempre  se cumplen las expectativas de los empresarios y menos aún un el equilibrio”.
-Él se quedó muy serio y me dijo bien me gustaría que me dijeras que solución da Keynes
-Mi sonrisa se ensancho de oreja a oreja y le dije-  “Keynes nos dirá que los empresarios tienen unos costos: costo de producción y costo de uso, también expondrá dos supuestos: el salario es constante por unidad de trabajo empleado y el costo de todos los factores son constante (no hay cambio técnico), para justificar un incremento en el nivel de ocupación se necesita incrementar el nivel de ingresos, según la identidad macroeconómica, si aumento la oferta aumento el nivel de ocupación, significa que el precio global de la producción se incrementó y para que haya equilibrio lo que el empresario espera recibir se corresponde con este precio global de la producción  con este nuevo nivel de ocupación, entonces este aumento de la oferta requiere aumentos en los ingresos exactamente iguales al monto de aumento en la oferta para que la expectativa del empresario se cumpla y se mantenga la condición de equilibrio, pero  que ocurre : que el incremento en el ingreso se necesita para absorber ese excedente de la producción que hemos generado, lo que nos plantea Keynes es que existe una propensión al consumo, un nivel de ocupación que depende de la magnitud de la inversión corriente, y esa inversión depende del incentivo a invertir que Keynes denomina eficiencia marginal del capital, para que se incremente el ingreso y  este se corresponda con el incremento en la oferta dado el nuevo nivel de ocupación pues debe afectarse una propensión al consumo y una inversión, y esta depende de la eficiencia marginal del capital y de la tasa de interés. Esto es la esencia de la teoría general de la ocupación”.

A veces es bueno escuchar y no guiarse de lo que a simple vista se ve como perfecto que porque no nos gusta lo dejamos de lado, quizás no siempre tenemos razón. El viejo termino diciendo la frase con la  que siempre me cerraba las charlas, pero creo que esta vez a pesar de ello  él mismo se dio cuenta que no se puede negar lo evidente.


4 comentarios:

  1. Podría hacer un paralelo y decir, en otras palabras, el dogmatismo impide que dejemos las cosas a un lado, incluso, aquellas que ya no sirven. Tu escrito me llama bastante la atención, tanto por la aclaración y esbozo que haces frente al problema que Keynes ve en los clásicos, como por tu estilo literal. Por otra parte quiero cuestionarte lo siguiente: Así como la "chiquilla" tuvo razón frente a los argumentos que le planteaba al "viejo" para desmotar su creencia y su fuerte arraigo (dogma) a la teoría económica de ese entonces, quiero decir que ya hay, incluso, desde esa misma época, otra "chiquilla" dispuesta a argumentar que lo que Keynes planteaba, por supuesto, era cierto y coherente, pero se daba en un escenario específico, y muy limitado que quita peso a los argumentos. Básicamente es lo siguiente, si lo que se espera recibir de un volumen dado de ocupación es mayor a lo que esa ocupación genera, se aumenta N hasta el punto que estas dos (curvas) sean iguales. Suponer que la única manera de compensar esas incompatibilidades o diferencias es la de aumentar el nivel de ocupación, es suponer que el empresario está pensando siempre en un beneficio social, puesto que es tal vez el escenario perfecto para una sociedad en crisis pero, ¿en realidad es así como piensa un capitalista? Es en este punto donde te digo que así como los clásicos hacían "supuestos", que obvio, es válido hacerlos, ya que son abstracciones de la realidad y no puede ser la realidad misma, sino que se acerca o pretende acercarse a ella, Keynes también hace "supuestos" implícitos en su planteamiento; tales como el que te acabo de mencionar, el de suponer que la única manera de compensar esa diferencia (la ya planteada) sea con un aumento de la ocupación, a sabiendas que se puede hacer vía productividad de los trabajadores ya existentes, o bien sea intensificando la compra de capital, innovando y mejorando tal vez las técnicas y métodos de la misma producción, o aumentando la cantidad de tecnología que se usa en los mismos procesos productivos. Lo que quiero plantear es que así como hubo una "chiquilla" dispuesta a confrontar al "viejo" y decirle que lo que se solía pensar está mal, en cierta parte, aparece otra "chiquilla" que demuestra que Keynes también se vale de otros supuestos y que lo que plantea, debido a sus abstracciones, le quita peso a sus argumentos, ya que está suponiendo de manera arbitraria que los empresarios siempre van a actuar de esa manera. Quizás por ciertas circunstancias se dio tal situación pero, así como criticó a los clásicos al suponer cosas que podían darse, él también cayó en ese error. La conducta de las personas (individuos) no es predecible, pues si lo fuera, la ciencia económica no tendría razón de ser.

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  2. Me complace ver nuevamente este tipo de textos, da una profundidad teoría interesante, además como es un dialogo, que más que dialogo un debate entre una keynesiana y un clásico alrededor de la demanda efectiva uno sigue la secuencia esperando en que va a terminar, y por supuesto gano la keynesiana jejeje
    Solo una cosa, cuando la "chiquilla" va exponer la solución de Keynes vuelve a retomar lo de la identidad macroeconómica, esto se pudo haber simplificado o incluso suprimirlo pues ya lo habías expuesto en la anterior intervención de ella.

    Con respecto a la critica del compañero tengo una objeción, me parece que Keynes nunca supone que "el empresario está pensando siempre en un beneficio social", aumenta el nivel de ocupación porque por expectativas ve que su producción no alcanzara a copar la demanda, así que necesita aumentar la producción, por lo tanto lo que va a producir lo va a vender y le generará ganancias, típica racionalidad capitalista, y no como lo dices por un supuesto de beneficio social. Lo que sucede es que Keynes si supone que se encuentra en un escenario estático y no dinámico, podríamos decir de corto plazo y no de largo plazo donde no se puede aumentar la producción de otra manera sino aumentando el factor trabajo. No niego que esas otras formas aumentan la producción pero toman su tiempo y no son legítimas con el supuesto del modelo. La critica es valida al supuesto restrictivo de Keynes, pues es la que intentan superar los poskeynesianos.

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    1. Claro, Keynes no nos habla en ningún momento sobre un beneficio social, tal vez tal situación se presente después pero como factor inherente a las mismas políticas realizadas. Lo que quería plantear era esa limitación y restricción que hay cuando se supone que aumentar la ocupación sería la ÚNICA manera viable de aumentar con la producción a sabiendas, aunque claro está, que lo puede hacer de distintas maneras. En cuanto a lo demás, en total acuerdo con usted, compañero, es precisamente esos límites los que ven otras escuelas de pensamientos y de ahí "lanzan" nuevas propuestas para entender el mundo económico en el cual nos desenvolvemos.

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  3. Explica con claridad el punto a donde llegó Keynes, y también las diferencias que tuvo con los postulados clásicos, pero a mi parecer no debemos casarnos con las diferentes teorías y modelos económicos, ya que estos críticos y pensadores económicos han desarrollado sus teorías a partir del momento histórico y económico, así pues debemos tomar todo lo que nos sirve de estas teorías para avanzar en la búsqueda de mejores condiciones tanto para los empresarios como para los trabajadores, que así como soñamos y queremos un mundo más justo y equitativo como lo quería Marx, así también implementemos la teoría para mejorarla y construir el mundo que nos pensamos y que ojala sea para mejorar las condiciones de toda la comunidad y no la de unos cuantos. Como diría Marx "Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo", igual creo que sucedería con la economía, la economía debe ir mas allá de interpretar y solucionar los problemas que se han presentado de auge, recesión, crecimiento, inflación y desempleo, un factor muy importante es la relación entre empresarios y trabajadores, es decir, esa brecha que siempre ha existido entre opresores y oprimidos.

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