martes, 6 de septiembre de 2016

Incidencia de la guerra sobre la economía colombiana , la guerra como estimulante como obstáculo para la demanda efectiva

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Siendo unos de los temas centrales de la macroeconomía, la demanda efectiva ha pasado por un desarrollo teórico en el que se puede decir que paso casi que inadvertida pues la insuficiencia de la que hablaba Malthus fue aplacada bajo la explicación  del cambio técnico propuesta por Ricardo, posteriormente Keynes procede a hacer un desarrollo teórico en el que propone que hay un problema de demanda efectiva donde ya no habla de niveles de equilibrio para tal nivel nivel de ocupación sino que efectivamente dice que la que la oferta supera a la demanda , el objetivo de este texto es mostrar como la realidad desborda la teoría y como tal vez el desarrollo teórico de Keynes o de los clásicos se encuentra intrínseco en la realidad colombiana pues en nuestra realidad la violencia más que paliar los efectos de la alta tasa de crecimiento demográfico estimula la demanda efectiva pero no es consecuente  ni encaja por completo en los desarrollos teóricos macroeconómicos porque las actividades resultantes de dichos procesos violentos, de expropiaciones , de desplazamientos forzosos , no es clara a la hora de ir a las cuentas nacionales.
A grandes rasgos, a través de este escrito, quiero mostrar cómo los procesos económicos han determinado la guerra en países involucrados en conflictos armados, como por ejemplo nuestro país Colombia, que pertenece a la categoría de países denominados tercer mundistas o subdesarrollados a nivel económico, social, tecnológico, aspectos que en gran parte se puede decir que han sido determinados e influenciados por la presencia del conflicto armado interno que se ha mantenido desde la década de los 60.

Muchos analistas del conflicto armado –que el país sufre hace 48 años– han señalado su impacto marginal en el proceso económico nacional. A diferencia de otros países de América Latina, Colombia mantuvo cierta estabilidad fiscal y un crecimiento que se contraponen a la profunda inestabilidad que sufrieron Argentina, Brasil o Perú. En una mirada superficial, pareciera que en Colombia el crecimiento, la estabilidad y el conflicto armado pueden coexistir sin mayores sobresaltos. Este puede ser un análisis tentador, y con bases reales si se mira a Colombia desde la comodidad de las grandes ciudades. Pero ciertamente no es la realidad en amplias zonas del país, especialmente en el mundo rural, en donde se sufre cotidianamente los embates de los grupos armados ilegales. (Ciurlizza, 2012, Portafolio)

Sin ir más lejos podemos ver esto reflejado en la zona rural del departamento del Cauca, la cual ha sido uno de los destacados escenarios permanentes de ataques armados. La población que aquí reside ha sido testigo de grandes masacres, abusos, desplazamientos forzados, violaciones; ellos hacen parte de las víctimas directas de la guerra. El Cauca visto geopolíticamente es considerado un departamento estratégico debido a las grandes riquezas naturales que posee y  al estar delimitado por el océano pacífico lo hace ser una vía de acceso clave hacia otros países.

A pesar de las extensiones de suelo fértil que cubren esta zona del país, a causa del conflicto, las producciones agrícolas campesinas se vieron interrumpidas por los desplazamientos forzosos a manos de grupos guerrilleros como las FARC. Este suceso a su vez genera un crecimiento demográfico en el sector urbano, el cual se ve saturado por la demanda de vivienda, alimentación e incapacidad productiva y carencia de sectores para emplear a toda la población; siendo esto una de las razones por la cual Popayán, capital del Cauca, ocupa uno de los primeros lugares en la tasa de desempleo del país.
Hoy día ya no cabe ninguna duda de que los procesos económicos son en gran medida determinantes de los conflictos bélicos. Y es obvio también que la propia guerra es una actividad económica, un “bussiness” ordinario de la vida de los que decía Alfred Marshall que se ocupa la economía. Requiere grandes inversiones, mucha fuerza de trabajo, industrias de vanguardia, financiación a largo plazo… La guerra no se improvisa, sino que necesita una planificación milimetrada que implica gestión económica especializada y recursos materiales tan gigantescos como firme sea la voluntad de victoria. Como decía Napoleón, la guerra es “dinero, dinero y dinero”. (Ramo, 2008, ecoarmando).

En el caso de este departamento a pesar de contar con recursos naturales y zonas de alta productividad, su efecto multiplicador hablando en términos de recuperación económica es bajo,  el Cauca no tiene las herramientas para mejorar las producción en grandes proporciones, la presencia de agentes amedrentadores imposibilitan la implementación de técnicas agrícolas ya que prácticamente el campo está a manos de los grupos ilícitos para el desarrollo del narcotráfico, así que su economía interna se ve subyugada y necesariamente dependiente de otras economías externas. Vemos como su vecino el departamento del valle del Cauca contrariamente tiene un nivel de desarrollo superior, posee grandes industrias que le permiten tener una producción a alta escala, en donde pueden explotar todos los recursos que poseen, tienen una economía creciente y esta zona evidentemente no se ve afectada tanto por los efectos de la guerra.

Analizando al país en conjunto, Colombia siendo subdesarrollado como lo dije al inicio, tiene una economía dependiente de otros países en especial mantiene una deuda gigantesca con los Estados Unidos, país desarrollado una de las grandes potencias mundiales, quien a través de toda esta guerra interna que ha hecho imposible que Colombia se desarrolle y crezca económicamente, ha financiado al país ofreciéndole armamentos para mejorar la seguridad y tener con qué combatir la lucha.

En conclusión podemos ver cómo la guerra es un negocio, como un grupo de personas burgueses que han mantenido el poder en Colombia, tienen la capacidad de manipular la economía del país respondiendo a sus intereses. La guerra se convierte en una necesidad para el desarrollo y mantenimiento del sistema capitalista. El hecho de que el conflicto armado siga afectando a las zonas marginadas y rurales del país, crea demanda de elementos que los dueños de las grandes industrias pueden satisfacer, quitando así la oportunidad a que el campo a manos de los campesinos pueda ser explotado y en general la producción de la clase obrera a pequeña escala sea desvalorizada y poco demandada , en general podemos ver como la guerra es una causa y consecuencia económica que trágicamente ejerce un impacto desencadenante en toda la economía par algunos esplendido y para otros desastroso .

Referencias bibliográficas
Ciurlizza, J. (febrero 7 de 2012). Confianza inversionista y paz en Colombia. Portafolio. Recuperado de http://www.portafolio.co/opinion/redaccion-portafolio/confianza-inversionista-paz-colombia-94210

Ramo, A. (enero 12 de 2008). La Economía de las Guerras. Ecoarmando. Recuperado de http://economiaguerras.blogspot.com.co/2008/01/la-economa-de-los-conflictos-blicos.html?m=1



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