104414011739
Siendo unos
de los temas centrales de la macroeconomía, la demanda efectiva ha pasado por
un desarrollo teórico en el que se puede decir que paso casi que inadvertida
pues la insuficiencia de la que hablaba Malthus fue aplacada bajo la
explicación del cambio técnico propuesta
por Ricardo, posteriormente Keynes procede a hacer un desarrollo teórico en el
que propone que hay un problema de demanda efectiva donde ya no habla de
niveles de equilibrio para tal nivel nivel de ocupación sino que efectivamente
dice que la que la oferta supera a la demanda , el objetivo de este texto es
mostrar como la realidad desborda la teoría y como tal vez el desarrollo
teórico de Keynes o de los clásicos se encuentra intrínseco en la realidad
colombiana pues en nuestra realidad la violencia más que paliar los efectos de
la alta tasa de crecimiento demográfico estimula la demanda efectiva pero no es
consecuente ni encaja por completo en
los desarrollos teóricos macroeconómicos porque las actividades resultantes de
dichos procesos violentos, de expropiaciones , de desplazamientos forzosos , no
es clara a la hora de ir a las cuentas nacionales.
A grandes
rasgos, a través de este escrito, quiero mostrar cómo los procesos económicos
han determinado la guerra en países involucrados en conflictos armados, como
por ejemplo nuestro país Colombia, que pertenece a la categoría de países
denominados tercer mundistas o subdesarrollados a nivel económico, social,
tecnológico, aspectos que en gran parte se puede decir que han sido
determinados e influenciados por la presencia del conflicto armado interno que
se ha mantenido desde la década de los 60.
Muchos analistas del conflicto armado –que el
país sufre hace 48 años– han señalado su impacto marginal en el proceso
económico nacional. A diferencia de otros países de América Latina, Colombia
mantuvo cierta estabilidad fiscal y un crecimiento que se contraponen a la
profunda inestabilidad que sufrieron Argentina, Brasil o Perú. En una mirada
superficial, pareciera que en Colombia el crecimiento, la estabilidad y el
conflicto armado pueden coexistir sin mayores sobresaltos. Este puede ser un
análisis tentador, y con bases reales si se mira a Colombia desde la comodidad
de las grandes ciudades. Pero ciertamente no es la realidad en amplias zonas
del país, especialmente en el mundo rural, en donde se sufre cotidianamente los
embates de los grupos armados ilegales. (Ciurlizza,
2012, Portafolio)
Sin ir más
lejos podemos ver esto reflejado en la zona rural del departamento del Cauca,
la cual ha sido uno de los destacados escenarios permanentes de ataques
armados. La población que aquí reside ha sido testigo de grandes masacres,
abusos, desplazamientos forzados, violaciones; ellos hacen parte de las
víctimas directas de la guerra. El Cauca visto geopolíticamente es considerado
un departamento estratégico debido a las grandes riquezas naturales que posee
y al estar delimitado por el océano
pacífico lo hace ser una vía de acceso clave hacia otros países.
A pesar de
las extensiones de suelo fértil que cubren esta zona del país, a causa del conflicto,
las producciones agrícolas campesinas se vieron interrumpidas por los
desplazamientos forzosos a manos de grupos guerrilleros como las FARC. Este
suceso a su vez genera un crecimiento demográfico en el sector urbano, el cual se
ve saturado por la demanda de vivienda, alimentación e incapacidad productiva y
carencia de sectores para emplear a toda la población; siendo esto una de las
razones por la cual Popayán, capital del Cauca, ocupa uno de los primeros
lugares en la tasa de desempleo del país.
Hoy día ya no cabe ninguna duda de que los
procesos económicos son en gran medida determinantes de los conflictos bélicos.
Y es obvio también que la propia guerra es una actividad económica, un
“bussiness” ordinario de la vida de los que decía Alfred Marshall que se ocupa
la economía. Requiere grandes inversiones, mucha fuerza de trabajo, industrias
de vanguardia, financiación a largo plazo… La guerra no se improvisa, sino que
necesita una planificación milimetrada que implica gestión económica especializada
y recursos materiales tan gigantescos como firme sea la voluntad de victoria.
Como decía Napoleón, la guerra es “dinero, dinero y dinero”. (Ramo, 2008, ecoarmando).
En el caso
de este departamento a pesar de contar con recursos naturales y zonas de alta
productividad, su efecto multiplicador hablando en términos de recuperación
económica es bajo, el Cauca no tiene las
herramientas para mejorar las producción en grandes proporciones, la presencia
de agentes amedrentadores imposibilitan la implementación de técnicas agrícolas
ya que prácticamente el campo está a manos de los grupos ilícitos para el
desarrollo del narcotráfico, así que su economía interna se ve subyugada y
necesariamente dependiente de otras economías externas. Vemos como su vecino el
departamento del valle del Cauca contrariamente tiene un nivel de desarrollo
superior, posee grandes industrias que le permiten tener una producción a alta
escala, en donde pueden explotar todos los recursos que poseen, tienen una
economía creciente y esta zona evidentemente no se ve afectada tanto por los
efectos de la guerra.
Analizando
al país en conjunto, Colombia siendo subdesarrollado como lo dije al inicio,
tiene una economía dependiente de otros países en especial mantiene una deuda gigantesca
con los Estados Unidos, país desarrollado una de las grandes potencias
mundiales, quien a través de toda esta guerra interna que ha hecho imposible
que Colombia se desarrolle y crezca económicamente, ha financiado al país
ofreciéndole armamentos para mejorar la seguridad y tener con qué combatir la
lucha.
En
conclusión podemos ver cómo la guerra es un negocio, como un grupo de personas
burgueses que han mantenido el poder en Colombia, tienen la capacidad de
manipular la economía del país respondiendo a sus intereses. La guerra se
convierte en una necesidad para el desarrollo y mantenimiento del sistema
capitalista. El hecho de que el conflicto armado siga afectando a las zonas
marginadas y rurales del país, crea demanda de elementos que los dueños de las
grandes industrias pueden satisfacer, quitando así la oportunidad a que el
campo a manos de los campesinos pueda ser explotado y en general la producción
de la clase obrera a pequeña escala sea desvalorizada y poco demandada , en
general podemos ver como la guerra es una causa y consecuencia económica que
trágicamente ejerce un impacto desencadenante en toda la economía par algunos
esplendido y para otros desastroso .
Referencias bibliográficas
Ciurlizza, J. (febrero 7 de 2012). Confianza inversionista y paz
en Colombia. Portafolio. Recuperado
de http://www.portafolio.co/opinion/redaccion-portafolio/confianza-inversionista-paz-colombia-94210
Ramo, A. (enero 12 de 2008). La Economía de las Guerras.
Ecoarmando. Recuperado de http://economiaguerras.blogspot.com.co/2008/01/la-economa-de-los-conflictos-blicos.html?m=1
No hay comentarios.:
Publicar un comentario