miércoles, 30 de agosto de 2017

BANANERAS A SANGRE Y FUEGO






“Cuando José Arcadio Segundo despertó estaba boca arriba en las tinieblas. Se dio cuenta de que iba en un tren interminable y silencioso, y de que tenía el cabello apelmazado por la sangre seca y le dolían todos los huesos. Sintió un sueño insoportable. Dispuesto a dormir muchas horas, a salvo del terror y el horror, se acomodó del lado que menos le dolía, y sólo entonces descubrió que estaba acostado sobre los muertos. No había un espacio libre en el vagón, salvo el corredor central. Debían de haber pasado varias horas después de la masacre, porque los cadáveres tenían la misma temperatura del yeso en otoño, y su misma consistencia de espuma petrificada  “
(Gabriel García Márquez, Cien Años de Soledad, 1967)



En 1928, los trabajadores de la United Fruit Company se lanzaron a una huelga general para protestar contra las pésimas condiciones de trabajo que existían en la zona bananera, más de 25 000 trabajadores se negaron a cortar los bananos  y a pesar de todo no lograron un acuerdo. La decisión de los capitalistas empedernidos apoyados con las fuerzas militares fue terminar la huelga con un baño de sangre: en la noche del 5 de diciembre, soldados colombianos dispararon sobre una reunión pacífica de millares de huelguistas, matando e hiriendo a muchos conocido en la historia de nuestro país como “la masacre de las bananeras”
Lo que exigían los trabajadores era lo más básico y primordial que busca cualquier persona en su empleo (mejores sueldos, vivienda, salud)  derechos que para este siglo XXl deberían de estar garantizados como está escrito en la constitución política de 1991, donde proclaman artículos hablando del trabajo como tal, derecho a trabajos dignos y con condiciones justas, principios protectores del estado hacia el trabajador, pero la realidad en Colombia y en muchos otros lugares del mundo existe aún el trabajo mal remunerado bajo condiciones indignas, jornadas larguísimas, tanto que las personas optan por trabajos informales, prostitución etc. solo para tener supervivencia  y otras cosas más (necesidades y deseos) dentro de este sistema. El punto es que las empresas o empleadores han sido estratégicos y astutos a la hora de buscar, en su defecto contratar mano de obra calificada o no, que a la hora de la verdad ya pasa a un segundo plano lo que les importa es lograr obtener la mayor mano de obra que necesiten y este flotando  por lo general desesperadamente en el mercado, hace un momento mencioné la palabra contratar aludiéndoles a que “el contrato” es el punto clave en todo esto, que bien lo podemos retomar de J. Maynard Keynes cuando formulo su teoría de la ocupación.







Keynes no solo nos hablaba de la productividad, de la demanda efectiva sino de los salarios (real, nominal) , de supuestos convenios empresas-trabajadores, la peculiar canasta para asalariados … hasta que llega al contrato en el momento en que decide defender y decir que los asalariados en ninguna
instancia fueron ignorantes que por el contrario la economía ortodoxa les había hecho sentir que el salario nominal era exactamente equivalente al salario real, cosa que por supuesto desmintió conllevando a decir que los trabajadores están atados de pies a cabeza por un intermediario (contrato) que les prohíbe retirarse por ejemplo, de su empleo en el momento en que su salario real es mayor en gran medida en frente al salario nominal , situación vigente tristemente pues el SMLV es la mitad del precio calculado para una canasta básica familiar, canasta que todos los días está expuesta a variaciones de precios, inflación e incluso devaluación de la moneda pero no, definitivamente el empleador no  se interesa en lo absoluto por esto.

Afortunadamente el sindicalismo surge para defender con honor  derechos e injusticias que se cometían y se siguen cometiendo en el ámbito laboral, como ocurrió en el siglo pasado en la zona bananera del país en donde miles de obreros tuvieron las agallas para decir ¡NO MÁS!  , obreros que murieron para revivir ese espíritu ,para hacer notar que muchos prefieren pasar por encima de la vida de una o miles de personas para lograr su beneficio propio, beneficio que en este caso era de ánimo de lucro y que fortalecieron el sindicalismo.

Señores dueños de fuerzas de producción, capital el sistema está de su lado aunque cada día se sigan firmando contratos entre empresas y trabajadores  todo esto ya salió a la luz con la ayuda de este gran economista quien en términos de oferta demanda y productividad marginal del trabajo se convierte sinónimo de lucha para los sindicalistas.
                                                             


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