KEVIN
MONDRAGON
Históricamente, los
diferentes conflictos ideológicos y de superación, han sido sinónimo de cambios
y transformación de las condiciones materiales de la sociedad, todo sobre una
batalla ideológica.
La dialéctica nos
puede ayudar a acercarnos a comprender un poco más sobre las realidades que
históricamente han precedido en la formación de las diferentes guerras del
mundo y sus configuraciones en cada lugar y en cada momento. No hay necesidad
de remitirnos a las grandes crisis de las guerras mundiales y/o localizadas que
hay entre diferentes naciones, para entender cómo se configura la lucha
ideológica. Solo basta con poder interpretar nuestra historia continental, o si
se quiere más concreto, la historia de Colombia, más aun, en el momento
político en el que estamos.
El papel del
gobierno y el mercado, se convierten sin duda, en las discusiones teóricas que
encontramos en la explicación de la batalla ideológica, así, Keynes y su
postura sobre un gobierno intervencionista y del otro lado, bajo una concepción
de libre mercado, la autorregulación que superara las crisis económicas, con
ideas concretas como las de Hayek. De aquí se desprende evidentemente, el
impacto de la globalización, la apertura económica y sus alcances, es decir, la
revolución capitalista. Globalización, que explica la historia de la economía
mundial, con resultados de las crisis estatales y mundiales, que no se aleja en
nada a la explicación de esa lucha ideológica, encontraremos a partir de ésta,
la caída del bloque socialista, que produjo un incremento de la producción de
mercancías, pero más interesante aun sobre este proceso, la deficiente
redistribución del ingreso a nivel mundial, en detrimento de las condiciones
sociales, como los salarios, las rentas, etc.
Pero, a mi parecer, la historia deja mucho que aprender, pero,
aparentemente, la historia nos muestra también, que somos idealizados a
administrar cualquier crisis y como fuente de estudio y desarrollo de la lucha ideológica,
a la profundización de la ignorancia a procesos históricos. Para ser más
concreto y realista, la lucha ideológica parte desde la configuración
económica, social, cultural, política, y militar para socavar y eliminar todo
proceso que irrumpa en la consecución teórica de las ideas, caso, la
intervención del estado en la configuración de la violencia militar para
exterminar cualquier síntoma de comunismo.
De la resistencia
ideológica a la consecuencia de la confrontación dialéctica. La historia del
conflicto en Colombia, la podemos ver desde las tierras, los territorios, las
ciudades, las universidades, las empresas, desde las expresiones alzadas en
armas, desde las expresiones sindicales, campesinas, indígenas, universitarias,
barriales, hasta aquellas formas organizativas que tendieron a desaparecer
gracias a la homogenización de la cultura debido a la globalización de
mercancías materiales e inmateriales, así como también, de la lucha por el
reconocimiento de expresiones culturales, artísticas, deportivas y a manera de
englobar todas estas expresiones de resistencia ideológica, la podría llamar,
resistencia humana por el respeto y la vida, todas estas, se presentan como una
batalla ideológica para trasponer ideas.
Y ¿cómo así que
administramos la guerra? El proceso de dialogo hoy con las insurgencias, por ejemplo,
da evidencia de la explicación de la lucha ideológica sobre el posicionamiento
de teorías económicas y políticas, por otro lado, la utilización y construcción
de cualquier tipo de teoría cultural, social, ambiental, de desarrollo, o sea,
de esa superestructura modelada para no superar las crisis, si no, saberlas
administrar. Pero las “consecuencias económicas de la paz” como menciono Keynes,
es sin duda una respuesta que no pareciera si no, para poder utilizar la paz no
como un fin, si no como un medio para la consolidación de una economía mundial.
Y así, explicar las medidas económicas y sociales que conllevan a la superación
de la guerra, a partir de un pragmatismo ideológico para superar no las causas
de la guerra, si no, la modelación de teorías que reafirman una teoría de
guerra. Y todo esto no ocurrió en el siglo XX, ocurre y lo vivimos en este
momento.
Nuevamente el
debate que cabe dentro de este análisis. ¿qué debe determinar a quién? la
economía o la política. Hoy la lucha ideológica que surge a partir de la
estructuración de la lucha dialéctica de las ideas sobre socialismo y la
consolidación del capitalismo, abre el debate sobre las consecuencias de los
conflictos y guerras en Colombia, pero, lastimosamente, no se cuestiona las
formas de violencia, ya que no hay intención de trascender sobre los debates
ideológicos, si no, re formalización de la crisis a partir de la violencia
sistémica, para mantener la base material en que se basa esta sociedad. Para
darle respuesta a la pregunta, la política de gobierno, debe poder interpretar
las necesidades económicas, sociales, culturales y demás, para poder avanzar en
la lucha ideológica, que queda sobre entendido, que, así como lo demuestra la
historia, es el método para poder trasformar las ideas.
A manera de conclusión,
la modelación de teorías económicas debe estar sujeta indiscutiblemente, a la
interpretación de las condiciones materiales de la sociedad. A cuestionar, la
administración de las crisis, de las guerras, que como se ha mencionado, pasa
sobre el debate de la lucha ideológica, sobre la materialización de teorías
económicas y políticas, que deja sin duda a la reconfiguración de un modelo de
producción y si se quiere, de una clase dominante. La violencia, como agente
necesario en su momento, aunque con cambios en su táctica hoy, valido para
mantener un estado de libre mercado, con intervención, pero para mantener un
mercado bajo la libertad socialdemócrata.
Buenos días.
ResponderBorrarEs bastante cierto, -cómo usted lo menciona en cierto punto de su texto-, que las resistencias ideológicas tienden a ser eliminadas mediante la imposición de una doctrina imperante, cuando no por medio de la violencia directa. Lo que ocurre, pienso yo, es que en algunos casos, la existencia de un ideario constituido puede poner en riesgo la supervivencia de otro, por tanto, estas dos posturas se traban en una batalla en la que cada una de las partes busca el exterminio de la otra. El primer ejemplo histórico y aún vigente que se me viene a la mente, es el de la hostilidad recíproca que existe entre el repertorio teórico del socialismo y del capitalismo. La violencia y la coerción son elementos frecuentes dentro de un conflicto ideológico, conflicto que, dada la incorporación de la violencia, pasa de un plano meramente teórico a uno real. Todo lo anterior, lo digo, tratando de analizar su idea de la supresión de ideologías secundarias por parte de las grandes ideologías dominantes.
Comentado por: Jorge Luis Rivadeneira.
Buenas Tardes, muchos puntos para resaltar , pero me basare en el fragmento de quien debe intervenir en la economía mundial se podría decir existen unos estados-nación que son mas poderosos como lo militarmente, como Estados Unidos. Otros dirán que son las personas más ricas y poderosas las que, conspirando, deciden en lugares poco transparentes cómo gestionar el mundo. Sin duda también habrá quienes crean que son las voluntades individuales las que conforman, a través del mercado, el destino de nuestra economía mundial. Incluso, en una derivación de esta última opción, puede pensarse que son precisamente las empresas transnacionales las garantes del futuro político y económico de nuestro mundo.
ResponderBorrarComentado por : Alberto Garzon
Hola, me llamó mucho la atención tu última frase ''La violencia, como agente necesario en su momento, aunque con cambios en su táctica hoy, valido para mantener un estado de libre mercado, con intervención, pero para mantener un mercado bajo la libertad socialdemócrata.'', no sé si me salga del tema, pero la asocié mucho a América Latina, Josué de Castro dijo en una entrevista ''yo, que he recibido un premio internacional de la paz, pienso que, infelizmente, no hay otra solución que la violencia para América Latina'' es una frase muy fuerte que también tiene un millón de críticas y a su vez, saca de que hablar, los latinos hipotecamos nuestra soberanía porque ajá, ''no hay otro camino'' y la dejamos a manos de las grandes economías a nivel mundial que cuánto más se desarrollan entre ellas, más intensifican los desequilibrios de la sub-América, A partir de esto, se genera una industrialización dependiente y tardía que contribuyen a incrementar la desocupación, se aumenta la lista de índice de pobreza y ¿la riqueza? TAMBIÉN LA HIPOTECAMOS. De ahí se genera la violencia, no sólo física, sino sistemática, no aparente pero real.
ResponderBorrarBuen texto!
Concuerdo con el autor en su idea de a la homogenización de la cultura, esta es evidente cuando observamos la cultura del consumo, que cada vez genera más conflictos socio-económicos para sus practicantes y que relega y discrimina practicas ancestrales de apoyo y economía solidaria
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