martes, 29 de agosto de 2017

CONTROVERSIA ENTRE LA TEORÍA CLÁSICA Y LA DE KEYNES



Desde el pensamiento clásico tenían la seguridad del pleno empleo para todos los factores de la producción, si bien hay momentos de la vida económica en que esto no sucede así, afirmaban que hay una clara tendencia a su cumplimiento. Si la economía demora en llegar a su equilibrio, esto sucede por la existencia de intervenciones por parte del gobierno o de poderes monopólicos que impiden el correcto funcionamiento de la competencia. Sólo admitían la existencia de paro voluntario, es decir, los individuos que deciden por su voluntad no ofrecer sus servicios en el mercado laboral al salario vigente; y paro friccional, que incluye los individuos que cambian de trabajo y al hacerlo transcurre un tiempo desde el cese de la última ocupación hasta el comienzo de la nueva.
Entonces la teoría clásica intentaba explicar cómo asignar los recursos productivos, el desempleo no era un problema a resolver y como los mercados son autorregulables, los niveles de desempleo pronto serían reducidos por las mismas fuerzas que operan en el mercado, evitando así un gran desempleo. Estos economistas pronto caen en descrédito puesto que se hace casi imposible sostener dichas teorías ante la abrumadora realidad de la crisis de 1929.
Ya en este contexto es donde aparece en la escena  la teoría keynesiana, y en particular de la Inflexibilidad de salarios, el mercado por sí solo no es autorregulable al menos con la rapidez necesaria, el hecho de que por un tiempo considerable no siempre los mercados están correctamente equilibrados se da por la existencia de rigideces en los precios, especialmente si hablamos de salarios nominales en el mercado laboral. La teoría clásica falla al esperar que el mismo exceso de oferta en el mercado laboral, (desempleo), sea el propulsor de una baja en el salario que logre eliminar tal desequilibrio; pues, siguiendo a Keynes, los clásicos no están considerando “la existencia y actuación de las asociaciones obreras y la legislación de protección social que son parte integrante de la escena económico-política”. Keynes (1936)

Ya hablando de la Teoría de la demanda efectiva, Para la teoría keynesiana, el empleo total depende de la demanda total y el paro es el resultado de una falta de demanda total. La demanda efectiva se manifiesta en el gasto de la renta, si aumenta la renta de una comunidad también aumentará su consumo, pero éste menos que aquella. Por lo tanto, para que haya una demanda suficiente para mantener el nivel de empleo, se debe verificar un nivel de inversión equivalente a la diferencia entre la renta y el consumo. Por ello podemos decir que la inflexibilidad de salarios no es el único factor que desencadena el desempleo, aun cuando exista competencia perfecta en los mercados y todos los precios milagrosamente se ajustaran instantáneamente, las decisiones de los inversores influirán sobre la demanda efectiva y por último en el nivel de empleo.
Por otro lado, no sólo el desempleo, también la inflación depende del volumen de demanda efectiva; cuando la demanda es deficiente se produce el desempleo y cuando la demanda es excesiva se produce la inflación. Keynes acepta la conclusión tradicional de que los aumentos de la cantidad de dinero llevarán a aumentos en el nivel de precios, pero difiere en el proceso causal. El impacto inicial del aumento en la cantidad de dinero disminuye los tipos de interés, lo que aumenta la demanda efectiva por inversión, asociada a un aumento de la renta, del empleo y de la producción. Es a causa del incremento en el costo de la mano de obra que los precios también comienzan a subir.
En conclusión, la economía clásica se centra en la creación de soluciones a largo plazo para los problemas económicos. Los efectos de la regulación gubernamental de la inflación y los impuestos pueden jugar un papel importante en el desarrollo de las teorías económicas clásicas. Los economistas clásicos también tienen en cuenta los efectos de otras políticas actuales y de cómo la nueva teoría económica mejora o distorsiona el entorno del mercado libre. La economía keynesiana a menudo se centra en los resultados inmediatos de las teorías económicas. Las políticas se enfocan en las necesidades a corto plazo y en cómo las políticas económicas pueden hacer correcciones inmediatas a la economía de una nación. Por ello, el gasto público es una pieza clave de la economía keynesiana. Durante las recesiones y las depresiones económicas, los individuos y las empresas, por lo general, no cuentan con los recursos para crear resultados inmediatos a través del gasto de los consumidores o la inversión empresarial. El gobierno es visto como la única fuerza para poner fin a estas crisis a través de políticas monetarias o fiscales que proporcionan resultados inmediatos económicos.

Referencia:
J. M. Keynes: Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero.



Por: Diego Fernando Palacios Oviedo

2 comentarios:

  1. el texto es un claro desarrollo teórico de las diferencias entre las teorías clasias y keynesianas, pero al ser un texto paralelo se recomienda que se destaquen mas ideas y conclusiones personales las cuales ayudarían a un mayor desarrollo del tema desde una perspectiva diferente.

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  2. El texto presenta postulados que permiten comparar el pensamiento económico clásico versus el keynesiano, recomiendo que revises la siguiente frase “Los efectos de la regulación gubernamental de la inflación y los impuestos pueden jugar un papel importante en el desarrollo de las teorías económicas clásicas.” Ya que los clásicos no son partidarios de la intervención del estado.

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