En
este capítulo el cuarto del libro la teoría general de la ocupación, el interés
y el dinero, Keynes se ocupa de un tema el cual el considera no es el central
en su investigación, pero que genera gran confusión en el momento que está
construyendo su obra, por eso detiene su mirada sobre la dificultad en la
elección de unidades para realizar análisis económico que existe en ese momento
y considera fundamental resolver este tema con absoluta rigurosidad.
Como
sabemos el pensamiento económico se apoyado en la construcción de modelos, los
cuales son una abstracción de la realidad que permiten sintetizar los
diferentes fenómenos sociales, económicos y convertirlos en teoría, para esto
Keynes considera que se debe realizar una elección de unidades cuantitativas
apropiadas, que sean homogéneas y nos permitan desarrollar el pensamiento
económico sobre una base sólida.
De
esta forma Keynes cuestiona algunas unidades de medición que son utilizadas en
el momento por los economistas (Marshall, Pigou), como lo es el dividendo
nacional que intentaba medir el volumen de producción corriente o ingreso real,
sobre este concepto el autor tiene una
importante cuestionamiento puesto que la producción de mercancías y servicios
presenta como característica, el no ser homogénea lo que dificulta la
posibilidad de tener mediciones precias sobre esta, que sirvan como base
cuantitativa para realizar comparaciones
entre el equipo empleado nuevo y el viejo y poder llegar así a análisis más certeros
sobre el incremento de la producción, por esto Keynes expresa que a pesar de lo
anteriormente dicho, conceptualmente el profesor Pigou tenía razón, pero
necesita un conjunto de unidades más sólidas para su plantemiento.
Otro
de los conceptos que analiza el autor es el de nivel de precios, del cual
manifiesta su inconformidad por considerar que carece de precisión y ser “puramente teóricos, sin ninguna importancia
causal para el análisis de los fenómenos económicos”. Por el contrario
considera que cuando se suma la actividad de todas las empresas, solo es
posible expresar la producción en términos de cantidades de ocupación de un
equipo dado, de esta forma podríamos deducir lo que Keynes considera como un
supuesto general, donde “el volumen de ocupación asociado a cierto
equipo productor será un índice satisfactorio del total de la producción”
teniendo en cuenta que suponemos que ambos aumentan y disminuyen juntos.
Es
bajo este análisis que Keynes considera que debe continuar con la construcción
de su teoría sobre la ocupación, utilizando solo dos unidades fundamentales:
cantidades de valor que la considera como homogénea y cantidades de ocupación,
que en la medida que grados diferentes de trabajo tengan una remuneración más o
menos fija, la magnitud de ocupación puede medirse bien, y puede llegarse a
considera como una unidad de medida confiable, además si la remuneración de los
trabajadores es proporcional a su eficiencia, no habrá problema con la variedad en la
ocupación, y podríamos medir los cambios que ocurran en la producción
corriente, respecto al número de hombres empleados en el equipo productor
existente.
De
esta manera Keynes logra abstraer dos unidades de medida lo suficientemente
homogéneas que permitan medir y realizar un análisis comparativo y causal sobre
las diferentes variables que se trabajan en economía. Con las cantidades de
empleo como unidad de medida de las
variación en el volumen de producción, se logra resolver las grandes dificultades
que presentan la no homogeneidad que
existe en la gran variedad de productos
que existen en una industria, lo cual impediría encontrar relaciones de
causalidad entre las diferente variaciones que se presenten en las
disminuciones o aumentos en la producción de determinados bien, con los aumentos
y disminuciones de la producción de la economía en general.
Es
para este autor de suma importancia lograr resolver estas dificultades porque
aun que como lo manifestábamos al principio la economía se basa en modelos que
son una abstracción de la realidad y que por ende sé quedan una gran variedad
de elementos por fuera de estos, el manejo de estos supuestos se tiene que
hacer con la mayor responsabilidad y rigurosidad posible, que nos permita
realizar de la mejor manera el proceso de teorización económica.
Andrés Camilo Díaz Londoño
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