jueves, 14 de septiembre de 2017

LA DIFICULTAD EN LA ELECCION DE UNIDADES


En este capítulo el cuarto del libro la teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, Keynes se ocupa de un tema el cual el considera no es el central en su investigación, pero que genera gran confusión en el momento que está construyendo su obra, por eso detiene su mirada sobre la dificultad en la elección de unidades para realizar análisis económico que existe en ese momento y considera fundamental resolver este tema con absoluta rigurosidad.
Como sabemos el pensamiento económico se apoyado en la construcción de modelos, los cuales son una abstracción de la realidad que permiten sintetizar los diferentes fenómenos sociales, económicos y convertirlos en teoría, para esto Keynes considera que se debe realizar una elección de unidades cuantitativas apropiadas, que sean homogéneas y nos permitan desarrollar el pensamiento económico sobre una base sólida.
De esta forma Keynes cuestiona algunas unidades de medición que son utilizadas en el momento por los economistas (Marshall, Pigou), como lo es el dividendo nacional que intentaba medir el volumen de producción corriente o ingreso real, sobre este concepto  el autor tiene una importante cuestionamiento puesto que la producción de mercancías y servicios presenta como característica, el no ser homogénea lo que dificulta la posibilidad de tener mediciones precias sobre esta, que sirvan como base cuantitativa para realizar  comparaciones entre el equipo empleado nuevo y el viejo y poder llegar así a análisis más certeros sobre el incremento de la producción, por esto Keynes expresa que a pesar de lo anteriormente dicho, conceptualmente el profesor Pigou tenía razón, pero necesita un conjunto de unidades más sólidas para su plantemiento.
Otro de los conceptos que analiza el autor es el de nivel de precios, del cual manifiesta su inconformidad por considerar que carece de precisión y ser “puramente teóricos, sin ninguna importancia causal para el análisis de los fenómenos económicos”. Por el contrario considera que cuando se suma la actividad de todas las empresas, solo es posible expresar la producción en términos de cantidades de ocupación de un equipo dado, de esta forma podríamos deducir lo que Keynes considera como un supuesto general, donde  “el volumen de ocupación asociado a cierto equipo productor será un índice satisfactorio del total de la producción” teniendo en cuenta que suponemos que ambos aumentan y disminuyen juntos.
Es bajo este análisis que Keynes considera que debe continuar con la construcción de su teoría sobre la ocupación, utilizando solo dos unidades fundamentales: cantidades de valor que la considera como homogénea y cantidades de ocupación, que en la medida que grados diferentes de trabajo tengan una remuneración más o menos fija, la magnitud de ocupación puede medirse bien, y puede llegarse a considera como una unidad de medida confiable, además si la remuneración de los trabajadores es proporcional a su eficiencia,  no habrá problema con la variedad en la ocupación, y podríamos medir los cambios que ocurran en la producción corriente, respecto al número de hombres empleados en el equipo productor existente.
De esta manera Keynes logra abstraer dos unidades de medida lo suficientemente homogéneas que permitan medir y realizar un análisis comparativo y causal sobre las diferentes variables que se trabajan en economía. Con las cantidades de empleo  como unidad de medida de las variación en el volumen de producción, se logra resolver las grandes dificultades que presentan la no homogeneidad  que existe  en la gran variedad de productos que existen en una industria, lo cual impediría encontrar relaciones de causalidad entre las diferente variaciones que se presenten en las disminuciones o aumentos en la producción de determinados bien, con los aumentos y disminuciones de la producción de la economía en general.
Es para este autor de suma importancia lograr resolver estas dificultades porque aun que como lo manifestábamos al principio la economía se basa en modelos que son una abstracción de la realidad y que por ende sé quedan una gran variedad de elementos por fuera de estos, el manejo de estos supuestos se tiene que hacer con la mayor responsabilidad y rigurosidad posible, que nos permita realizar de la mejor manera el proceso de teorización económica.

Andrés Camilo Díaz Londoño

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