Keynes nos
muestra a lo largo de su obra “Teoría General de la Ocupación, El Interés y el
Dinero”, los errores que se cometen en los planteamientos de la economía
clásica, como es el caso del primer postulado: Demanda de ocupación, en la que
se considera que el WR = PMgW y el del segundo postulado: Oferta de Ocupación
en el que se considera WR = DMgW. Sin embargo, los mantiene para seguir
desarrollando su teoría general, denominada de esta forma dado que busca sea
aplicable a los diferentes escenarios que pudieran presentarse.
Así pues,
llegamos a una definición muy importante La Demanda Efectiva, diremos que el
tema de demanda se trató en su momento por Thomas Malthus, sin embargo al
plantear la situación no lo considera como un problema, dado que desde la
óptica de la teoría clásica basada en la producción, al presentarse un problema
de demanda en la economía, este se vería resuelto fácilmente puesto que al
presentarse un incremento en la población, ésta traerá consigo un aumento en la
demanda. Sin embargo Keynes nos muestra como la economía presenta un problema
de demanda efectiva serio, ya que al aumentar la producción no necesariamente
aumentará de la misma forma el consumo, y esa diferencia entre las unidades
producidas y las unidades efectivamente vendidas generan un problema en la
economía, dado que corresponden a unidades generadas en un periodo de
producción que no se alcanzan a vender y por tanto no se alcanzan a cubrir los
gastos de producción entre los que se encuentra el capital, siendo necesario
dejar de emplear mano de obra en un periodo siguiente. Dicho planteamiento es
suficiente mente claro y real, por lo que considero fue precisamente dicha
situación y la acumulación de demanda efectiva en diferentes periodos, la que
llevó a la crisis del 29.
Ahora bien, las
familias siendo un agente económico puede considerar no gastar todo su ingreso
y destinar una parte del mismo a ahorrar (Demanda Efectiva< Ingreso), para
los clásicos el ahorro de hoy corresponde a una inversión de mañana, entiéndase
hoy y mañana como periodos de tiempo diferentes, sin embargo para la economía
desde la mirada MACRO el no gastar la totalidad del ingreso tiene repercusiones
en la economía, lo que se busca como beneficio para unos, no resulta impactando
de manera positiva en la economía, ya que genera un déficit en el periodo de
producción, el cual podríamos intentar solucionar por medio del inversión que
proponen los clásicos, sin embargo al presentarse la inversión desde la mirada
clásica genera a su vez mayor producción, llevando consigo incremento en los
ingresos y esto proporcionará una nueva demanda efectiva, digo nueva porque
corresponde únicamente a la generada por la inversión última.
Por tanto, es
necesario abordar a profundidad el tema de demanda efectiva, dándole una mirada
dinámica, considerándola para los diferentes periodos de tiempo y teniendo en
cuenta los excedentes de producción o productos, resultado de las demandas efectivas
en cada periodo, si es el caso acumularlas y con ello lograr determinar el
verdadero efecto de la demanda efectiva en la economía.
Lady Karina
López Zemanate
104412011356
La demanda efectiva para Keynes es un determinante central en una economía y ciertamente en las crisis, desde un punto de vista a la crisis económica de los años treinta (la gran depresión) y a las crisis anteriores, esto se traducía en la afirmación de que el mal funcionamiento del mercado de trabajo y con la intervención de los poderes monopolísticos de los sindicatos, que fijaban el salario por encima del de equilibrio, el cual era el causante de la crisis. La solución era, simple: disminuir los salarios reales. La postura de Keynes es radicalmente distinta. Su respuesta viene englobada en lo que él mismo denomina el principio de la demanda efectiva: la producción y con ella, el empleo se establecerá a aquel nivel que fije la demanda efectiva de la economía. La causa de la crisis, por tanto, no se encuentra en salarios por encima de su nivel de equilibrio, sino simplemente en que la demanda del sistema es menor que la necesaria para el pleno empleo. Para Keynes, el principio de la demanda efectiva lleva indisolublemente adosada la insuficiencia del mercado para asignar ópticamente todos los recursos en general y el trabajo en particular. El sistema por sí sólo puede ser incapaz de generar la demanda efectiva necesaria para garantizar el pleno empleo durante períodos de tiempo muy largos; en consecuencia, la consecución del pleno empleo hace necesaria la actuación del sector público estimulando la demanda.
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