Luis Muñoz Burbano
“Sería un error pensar que podemos
calcular la producción económica, o cualquier otra cifra relacionada con la
economía, como se hace en las ciencias naturales, por ejemplo en la física o la
química.”
Ha Joon Chang
Para nadie es
un secreto que la medida favorita entre los economistas para calcular la
producción, es el producto interno bruto (PIB).
El cual mide la producción de un país y se homogeniza en términos monetarios
por un tiempo determinado que comúnmente suele ser un año, pero también se
puede hacer a término de un semestre o trimestre.
Para calcular
lo producido en el PIB debe ir en término de función del valor añadido, que no es nada más y nada menos que la producción de
un individuo restando los insumos intermedios que ha invertido en aquella
producción. Un ejemplo que daré al azar sería de un productor de arepas: puede
ganar 60’000.000 pesos anuales por
ventas, pero tiene que pagar 45’000.000 pesos a causa de la compra de productos
intermedios, como materias primas (Harina, sal, aceite), arriendo,
electricidad, gas, luz, etc… En este caso el productor de arepas solo habrá
añadido 15’000.000 pesos en valor a todos los insumos que utilizo.
Una pregunta
interesante sería ¿Qué pasaría si no quitásemos los insumos intermedios? Al no
quitar los productos intermedios y sumar los productos finales recaeríamos en
duplicar, triplicar o multiplicar los componentes de la producción, haciendo
una inflación real. En nuestro ejemplo podemos ver que el productor de arepas
le compro la harina al molinero, al contar lo producido por el molinero y el
vendedor de arepas estaríamos contando dos veces la harina, y si además
trajéramos al caso que el molinero compro trigo al granjero, veríamos que desde
lo producido por el granjero estaríamos triplicando la producción del trigo que
pasa por el molinero y resulta en producto final del vendedor de arepas.
Aquí nos
podría entrar una duda respecto a la palabra “bruto” y a lo que esta
refiere, que no es más que los bienes de
capital que no se incorporan a la producción de la misma manera que los insumos
intermedio, que en el caso del productor de arepas serían los hornos, el equipo
que utiliza para amasar, entre otros… Son los bienes de capital que disminuyen
con su uso a lo cual nos referiremos como ‘Depreciación’ (Termino que no gusta
entre algunos economista).
Al nosotros
quitar la depreciación que es el uso y el desgaste de las maquinas del PIB,
obtendremos el PIN (Producto interno
neto). Que al incluir todo lo utilizado en la producción desde insumos intermedios y la depreciación,
nos ofrece una forma más precisa de medir la producción de una economía. Sin
embargo, como todavía es un debate la forma de calcular el PIN, seguimos
utilizando el PIB.
Otra
incógnita sería la ‘I’ del PIB, que significa “Interior” que no es más que lo
producido dentro de las fronteras de un país. Como veremos lo producido dentro
de un país no es en su totalidad de ciudadanos nativos ni empresas nacionales.
Si deseamos
calcular lo producido por nuestros compatriotas, más no lo producido dentro de
las frontera de nuestro país, se producto
nacional bruto (PNB).
Entre las
grandes limitaciones que sufren el PIB y PNB, es que estos indicadores valoran
lo producido a precios de mercados.
Conocido que todas las actividades económicas no se transan en el mercado, es
necesario imputar estos valores. Por ejemplo, en los países en desarrollo se
practica la agricultura de autoconsumo, las personas que poseen casa propia es
necesario imputar estos valores como si pagaran alquiler de ella. A diferencia
de lo que se transa en el mercado, la imputación de valores lleva a hacer
deducciones que hacer perder precisión.
En el peor de
los casos hay una producción que no se comercializa en el mercado y tampoco se
imputa, que es el trabajo doméstico. Dado que quien realiza su mayor producción
es la mujer, se lleva a infravalorarlo profundamente. Estimaciones llevan a
deducir que el trabajo doméstico equivale casi un poco más del 30% del PIB.
BIBLIOGRAFIA:
Chang, H. (2015), Economía para el 99% de la población, Barcelona,
España: Penguin Random House Grupo Editorial.
Comparto ampliamente lo planteado por el autor del texto, al tratar de mostrarnos las imprecisión que se pueden tener en la medición del PIB, por la complejidad que este conlleva, puesto que pretende aglomerar toda la producción de un país en una cifra, compleja situación dado que los procesos productivos van ligados entre sí, lo que nos puede llevar como plantea el texto a cuantificar el PIB de manera errónea, al cuantificar de manera múltiple los procesos productivos. Sin embargo me queda la duda cuanto manifiesta “haciendo una inflación real”
ResponderBorrarEl texto tiene un gran aporte y es el concepto de PIB y las variables que en ella se denotan para su respectivo calculo, pero el PIB es uno de los indicadores más usados para medir la riqueza de los países, su crecimiento y el bienestar, mas no se desprende la idea que si es el adecuado para ello, es claro que el PIB nos permite saber cuánto se produce, consume y gasta, representado por medio de los bienes y servicios producidos por cada país en tiempo de un año, la controversia siempre se mirara definida si el PIB denota factores como el bienestar. Podemos preguntarnos ¿si más alto sea el PIB más grande será su bienestar o el desarrollo del país? Pues bien, el bienestar no se ha podido medir cuantitativamente de esto de penderá otra variable la cual es PIB per cápita, que mide la relación existente entre el nivel de renta de un país y su población. Pero lo anterior también generar dudas dado que se desprende y se calcula teniendo en cuenta el PIB, pero este en Colombia y con el último censo que fue ya hace más de 11 años no se podrá calcular bien y en una economía como la nuestra donde el paradigma del trabajo informal es cada vez más alto debido a los requerimientos de postularse a un trabajo y poder obtenerlo o también un salario que tiene un leve crecimiento año a año que es ineficaz en muchas familias mediante su sustento y la estampa de una tasa de desempleo fuera del verdadero escenario económico siempre se generara una expectativa incierta, en si verdaderamente el crecimiento y el reflejo del PIB demuestran el bienestar social y un desarrollo en la economía interna.
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