Mejorar
la calidad de vida de las personas es uno de los ideales más comunes que
podemos encontrar entre las metas que tiene o se propone un país; garantizarles
igualdad y buenos salarios pueden ser algunas de las consideraciones tomadas en
cuenta para que el cometido se cumpla.
Cuando
hablamos de crecimiento económico por lo general estamos hablando de
incrementos en la producción e incrementos en los ingresos de los agentes que
integran esa economía, esto es lo que mide el PIB ¿verdad? El PIB mide el
ingreso total ganado por todos en la economía y la producción de bienes y
servicios de la economía, esto, gracias al supuesto de que como en la economía
se está en equilibrio -deben ser iguales- entonces se pueden calcular
simultáneamente.
Pero
bueno, y ustedes me dirán ¿Qué tiene que ver esto con los desarrollos de John
Maynard Keynes si el PIB como tal no existía, sino que estaba lo que llamamos
“Dividendo Nacional”? Pues bien, el párrafo anterior es introductorio a lo que
quiero trabajar en el texto, esto es, precisamente cómo poder mejorar la
calidad de vida apoyándome en mediciones en la actualidad teniendo en cuenta
dos aspectos que trae a colación la teoría económica Keynesiana, estos son: El
multiplicador de la inversión y la propensión marginal al consumo.
Desde
la perspectiva Keynesiana ante incrementos en la inversión en nuestra economía,
lo que provocamos es que se genere un aumento en el nivel de ocupación,
seguidamente, un aumento en el nivel de ocupación llevara a que los ingresos se
eleven y por tanto el consumo y el ahorro también. Teniendo en cuenta esto
podemos decir: listo! Entonces lo que hay que haces es incentivar la inversión
¿cierto? Vale, pero la pregunta ahora es ¿Cómo? O la pregunta que debería
hacerme si soy inversionista sería ¿por qué?
Pues
bien, si lo que queremos es saber cómo tomar la mejor decisión de inversión o
como incentivar la inversión, entonces: ¡bajemos la tasa de interés o miremos
en donde ésta es baja!, muy sencillo y no nos complicamos tanto. Ya que como la
tasa de interés es el precio por el dinero y los inversionistas quienes son los
demandantes de dinero, entonces, ante un incremento en la tasa de interés -si
somos racionales- no estaremos dispuestos a invertir en una economía con estas
características porque lógicamente esto no nos generara las mismas
rentabilidades que en un país con una tasa de interés baja. Sin embargo, ese no
es el hecho ya que lo que queremos en centrar nuestra atención en factores como
el multiplicador de la inversión y la propensión marginal a consumir.
A
estas alturas me parece bien aclarar estos dos conceptos para que entiendas
mejor mi idea y los planteamientos que me atrevo a hacer:
Primero
que todo, la propensión marginal a consumir. Esta variable es la que me dice
cuanto de ese peso adicional que me gano destino al consumo, en otras palabras
la propensión marginal al consumo vendría siendo ese D1 que mirábamos cuando
desagregábamos la demanda en D1 y D2 para solucionar el problema de demanda
efectiva con D2 que son las nuevas inversiones, las cuales en el corto plazo me
cubren ese espacio entre el punto de equilibrio (pleno empleo) y D1.
Y
segundo, el multiplicador de la inversión. Esta variable me dice en cuanto se
incrementan los ingresos ante una inversión “X” en una economía. En otras
palabras, si la inyección de diez mil millones de dólares hace que el total de
producción económica aumente en cinco mil millones, el multiplicador será 0,5.
Tres
cosas que debemos tener muy en cuenta son:
1. Si la propensión marginal a consumir no está lejos de la
unidad, pequeñas fluctuaciones en la inversión producirán grandes fluctuaciones
en la ocupación. Es decir, entre más cerca este de 1, la inversión se filtrara
por la economía haciendo que esta trasforme en gran medida su dinámica de
manera positiva.
2. Si la propensión marginal a consumir no está muy por encima
de cero entonces las pequeñas fluctuaciones en la inversión ocasionaran las correspondientes
pequeñas fluctuaciones en la ocupación.
3. Una propensión al consumo baja ahondará más el problema de
demanda efectiva y además, si yo sé que lo que espero recibir es menor al
precio de lo que produce mi nivel de ocupación contratado ¿por qué habría yo de
seguir contratando, demandando capital o invirtiendo más? Es decir, una propensión
al consumo baja no beneficia en nada la inversión, sino que incluso motiva la
desinversión.
“Las naciones no son como los niños, no
nacen ricas o pobres. Sus gobiernos las hacen así.” Daron Acemoglu
Ahora,
en la actualidad, entendiendo todo el desarrollo que hizo Keynes en su teoría
tomamos las formulas correspondientes para encontrar la propensión marginal al
consumo y el multiplicador de la inversión. Y como las puedo encontrar en
cualquier parte y reemplazar sus valores entonces simplemente miro sus
resultados y de allí tomo mis decisiones.
Por
tanto, si soy inversionista:
1. Estaré más pendiente de los países que presenten niveles de
consumo más altos porque sé que mi producción aunque puede que no se venda
toda, tendrá más esperanzas de venderse en esta economía que en otra que no
tenga niveles de propensiones al consumo altas.
2. Cuando haga mis cálculos y me dé cuenta que el
multiplicador de la inversión se afecta en gran medida, entonces estaré
dispuesto a llevar allá mi capital porque básicamente eso es sinónimo de una
propensión al consumo alta y de una economía donde puedo incrementar los
ingresos para que incluso se compre más de mi producción.
¿Y
cuál es el punto fundamental para los gobiernos?
1. Que el multiplicador de la inversión se afecta en gran
medida frente a cualquier variación que se haga en la inversión, generando así mayores
ingresos en la economía siempre y cuando esta tenga un nivel de propensión al
consumo alto, de lo contrario le tocaría bajar la tasa de interés (punto
fundamental de interés para los gobiernos).
Para
concluir, me atrevo a decir -y espero no pecar por ignorancia o falta de
conocimiento- que los gobiernos que incentiven al consumo y una sociedad
consumista con una propensión al consumo cercana a 1 presentara niveles de
progreso económicos extraordinarios, básicamente, porque así se atrae y llega
más inversión al país y por tanto el nivel de ocupación se eleva junto con los
ingresos, el consumo y el ahorro.
Adrián Jiménez
Bibliografía.
La teoría general de la ocupación, el interes y el
dinero. Fondo de cultura económica.
Esquire, 18 de noviembre de 2009.
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