Cód. 104414011718
En
el siguiente texto trataré de explicar de manera clara lo que Keynes, en su
libro, denomina Demanda Efectiva y
cómo afecta éste término a la sociedad con las diferentes variables que
desagrega. Por otro lado, describiré la ocupación y cuál es su esencia y cómo
se relaciona con la demanda efectiva, como uno de los temas más relevantes que
Keynes desea mostrar en su libro, reflejando
sus discrepancias con la teoría clásica, específicamente con la “ley de Say”.
Aunque
el término de demanda efectiva, lo propone Keynes, en su esencia no es algo que
haya sido de su propia autoría, desde hace varios años antes de él, en el
pensamiento económico surgía por medio de Ricardo este concepto, mostrando que
era imposible una insuficiencia de demanda efectiva, a lo que hubo una
refutación poco apropiada por Malthus, quien se opuso drásticamente a la
doctrina ricardiana.
En
primer lugar, todo empresario dentro de su racionalidad económica espera
recibir ganancias, las cuales para su obtención implican costos y gastos de
producción que estará dispuesto a enfrentar con el propósito de que su ingreso
total sea superior al costo de factores, y costo de uso. Que no es más que el
monto que el empresario traslada a los factores de producción y a los
empresarios por comprar herramientas de capital[1],
respectivamente.
Ahora
bien, el empleo dentro de la economía, siendo el salario su remuneración, está
determinado por la capacidad que tenga el empresario de pagar el precio de esta
oferta de trabajadores. Además de que la ocupación está en función de la
producción que se espera recibir, es decir, si el empresario observa que su
producción, encargada a los trabajadores, no es la suficiente para maximizar
sus ganancias, llevara a una destrucción
de empleo.
«De
esto se deduce que, dados la técnica, los recursos y el costo de factores por
unidad de empleo, el monto de éste, tanto para cada firma individual como para
la industria en conjunto, depende del producto que los empresarios esperan recibir
de la producción correspondiente; porque estos se esforzarán por fijar el
volumen de ocupación al nivel del cual esperan recibir la diferencia máxima
entre el importe del producto y el costo de factores» [Keynes, 1986:33].
Es así como Keynes denomina al precio de
la oferta global de la producción en función del número de trabajadores, como
la función de la oferta global. Y a
lo que espera recibir por la producción, en función nuevamente de N cantidad de
trabajadores, la función de demanda
global. Entonces, si lo que esperan recibir los empresarios es mayor al
costo de los trabajadores, se verán estimulados a contratar más mano de obra
que aporte a la producción y al incremento de ingreso. De forma contraria, se
verá afectada la sociedad con desocupación.
Por lo que la intersección entre estas dos funciones es lo que denomina,
Demanda Efectiva. En este punto «las
expectativas de ganancia del empresario alcanzan el máximo.» [Keynes, 1986:33].
En contraste con la economía clásica,
Keynes explica su oposición con la ley de Say. Argumentando que si la oferta crea
su propia demanda, y de acuerdo a lo dicho anteriormente, entonces el nivel de
ocupación será indeterminado. En otras palabras, si la producción requiere una
X cantidad de trabajadores, las empresas estarán en la capacidad de contratar
toda la mano de obra que sea necesaria para llevar a cabo su producción. Lo
cual requiere el supuesto de que el precio de la mano de obra (o en otras palabras,
el costo de los trabajadores) se iguala al ingreso adquirido por los
empresarios. Entonces la empresa podría contratar una cantidad cualquiera que
sea de trabajadores. Con lo que no habría un único valor en la demanda
efectiva. Es así como para los clásicos no hay obstáculo para la ocupación
plena.
Ahora, yendo un poco más allá del asunto. El
incremento en la ocupación genera un mayor nivel de ingresos reales para los
trabajadores, con lo que el consumo comienza a crecer, aunque no tanto como el
ingreso. Entonces si la ocupación total está encargada de producir los
artículos de consumo inmediato, para los empresarios esto generaría pérdidas. Y
esto debido a que todos los bienes
ofrecidos no son de consumo inmediato, por lo que debe haber un consumo sobre
el excedente producido por los empresarios. En otras palabras, el nivel de inversión, producirá un nivel de ocupación
determinado, que derivará en mas personas con capacidad adquisitiva, lo cual
absorberá el excedente de producción
Teniendo relación con las
expectativas de ventas y la propensión marginal a consumir, y a su vez, con la
inversión. Esta inversión, está en función de las tasas de interés para
préstamos ya sean de corto, mediano o largo plazo.
Por lo tanto el volumen de ocupación no
está determinado por la desutilidad marginal del trabajo determinado en
salarios reales, aunque es de aclarar que el salario real no puede ser menor
que la desutilidad marginal del trabajo; sino por la propensión marginal a
consumir, nivel de inversión de parte de los empresarios y de la función de
oferta global, en equilibrio. Y esto es la esencia de la teoría general de la
ocupación.
Referencia bibliográfica:
Keynes, J. M. (1986). Principio de la demanda
efectiva. En J. M. Keynes, Teoría general de la ocupación, el interés y el
dinero (págs. 32-40). México: Fondo de Cultura Económica.
[1]
Dentro de los costos de uso, a parte del monto pagado a los empresarios por la
compra, se debe añadir lo que cuesta el mantenimiento de las máquinas y su
reparación.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario