lunes, 5 de septiembre de 2016

Demanda efectiva


Cód. 104414011718
En el siguiente texto trataré de explicar de manera clara lo que Keynes, en su libro, denomina Demanda Efectiva y cómo afecta éste término a la sociedad con las diferentes variables que desagrega. Por otro lado, describiré la ocupación y cuál es su esencia y cómo se relaciona con la demanda efectiva, como uno de los temas más relevantes que Keynes desea mostrar en su libro, reflejando sus discrepancias con la teoría clásica, específicamente con la “ley de Say”. 
Aunque el término de demanda efectiva, lo propone Keynes, en su esencia no es algo que haya sido de su propia autoría, desde hace varios años antes de él, en el pensamiento económico surgía por medio de Ricardo este concepto, mostrando que era imposible una insuficiencia de demanda efectiva, a lo que hubo una refutación poco apropiada por Malthus, quien se opuso drásticamente a la doctrina ricardiana.
En primer lugar, todo empresario dentro de su racionalidad económica espera recibir ganancias, las cuales para su obtención implican costos y gastos de producción que estará dispuesto a enfrentar con el propósito de que su ingreso total sea superior al costo de factores, y costo de uso. Que no es más que el monto que el empresario traslada a los factores de producción y a los empresarios por comprar herramientas de capital[1], respectivamente.
Ahora bien, el empleo dentro de la economía, siendo el salario su remuneración, está determinado por la capacidad que tenga el empresario de pagar el precio de esta oferta de trabajadores. Además de que la ocupación está en función de la producción que se espera recibir, es decir, si el empresario observa que su producción, encargada a los trabajadores, no es la suficiente para maximizar sus ganancias, llevara a una destrucción de empleo.
«De esto se deduce que, dados la técnica, los recursos y el costo de factores por unidad de empleo, el monto de éste, tanto para cada firma individual como para la industria en conjunto, depende del producto que los empresarios esperan recibir de la producción correspondiente; porque estos se esforzarán por fijar el volumen de ocupación al nivel del cual esperan recibir la diferencia máxima entre el importe del producto y el costo de factores» [Keynes, 1986:33].
Es así como Keynes denomina al precio de la oferta global de la producción en función del número de trabajadores, como la función de la oferta global. Y a lo que espera recibir por la producción, en función nuevamente de N cantidad de trabajadores, la función de demanda global. Entonces, si lo que esperan recibir los empresarios es mayor al costo de los trabajadores, se verán estimulados a contratar más mano de obra que aporte a la producción y al incremento de ingreso. De forma contraria, se verá afectada la sociedad con desocupación.  Por lo que la intersección entre estas dos funciones es lo que denomina, Demanda Efectiva. En este punto «las expectativas de ganancia del empresario alcanzan el máximo.» [Keynes, 1986:33].
En contraste con la economía clásica, Keynes explica su oposición con la ley de Say. Argumentando que si la oferta crea su propia demanda, y de acuerdo a lo dicho anteriormente, entonces el nivel de ocupación será indeterminado. En otras palabras, si la producción requiere una X cantidad de trabajadores, las empresas estarán en la capacidad de contratar toda la mano de obra que sea necesaria para llevar a cabo su producción. Lo cual requiere el supuesto de que el precio de la mano de obra (o en otras palabras, el costo de los trabajadores) se iguala al ingreso adquirido por los empresarios. Entonces la empresa podría contratar una cantidad cualquiera que sea de trabajadores. Con lo que no habría un único valor en la demanda efectiva. Es así como para los clásicos no hay obstáculo para la ocupación plena.
Ahora, yendo un poco más allá del asunto. El incremento en la ocupación genera un mayor nivel de ingresos reales para los trabajadores, con lo que el consumo comienza a crecer, aunque no tanto como el ingreso. Entonces si la ocupación total está encargada de producir los artículos de consumo inmediato, para los empresarios esto generaría pérdidas. Y esto debido a que  todos los bienes ofrecidos no son de consumo inmediato, por lo que debe haber un consumo sobre el excedente producido por los empresarios. En otras palabras, el nivel de inversión, producirá un nivel de ocupación determinado, que derivará en mas personas con capacidad adquisitiva, lo cual absorberá el excedente de producción Teniendo relación con las expectativas de ventas y la propensión marginal a consumir, y a su vez, con la inversión. Esta inversión, está en función de las tasas de interés para préstamos ya sean de corto, mediano o largo plazo.
Por lo tanto el volumen de ocupación no está determinado por la desutilidad marginal del trabajo determinado en salarios reales, aunque es de aclarar que el salario real no puede ser menor que la desutilidad marginal del trabajo; sino por la propensión marginal a consumir, nivel de inversión de parte de los empresarios y de la función de oferta global, en equilibrio. Y esto es la esencia de la teoría general de la ocupación.




Referencia bibliográfica:
Keynes, J. M. (1986). Principio de la demanda efectiva. En J. M. Keynes, Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero (págs. 32-40). México: Fondo de Cultura Económica.




[1] Dentro de los costos de uso, a parte del monto pagado a los empresarios por la compra, se debe añadir lo que cuesta el mantenimiento de las máquinas y su reparación. 

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