Aunque es cierto que la
teoría económica no puede compensar la realidad está nos puede dar una noción
de cómo cambiar las cosas para que nuestra realidad mejor, y qué mejor que
hablar de los salarios y el empleo puesto que nos dicen que mayor ocupación
mayores el ingreso global de una comunidad y en cuanto mayor sea este mayor va
a ser el consumo que ese producir, lo cual en teoría conllevaría a un aumento
en la inversión para poder suplir la demanda que generen este nuevo consumo.
Aunque demos en cuenta
que:
”
El volumen de ocupación no está, pues, fijado por la desutilidad marginal del
trabajo, medida en salarios reales, excepto en el caso de que la oferta
disponible de mano de obra para una magnitud dada de salarios reales señale un
nivel máximo a la ocupación” es decir que “La propensión a consumir y el
coeficiente de inversión nueva determinan, entre ambos, el volumen de
ocupación, y éste está ligado únicamente a un nivel determinado de salarios
reales —no al revés—. Si la propensión a consumir y el coeficiente de inversión
nueva se traducen en una insuficiencia de la demanda efectiva, el volumen real
de ocupación se reducirá hasta quedar por debajo de la oferta de mano de obra
potencialmente disponible al actual salario real, y el salario real de
equilibrio será mayor que la desutilidad marginal del nivel de equilibrio de la
ocupación” John Maynard Keynes.
Y si esto es cierto, y
siguiendo la lógica esto la vida real se puede dar y tomando como ejemplo
algunos países desarrollados se comprueba esto, deberíamos preguntarnos por qué
en Colombia se está realizando desde muchos años atrás lo contrario a esto.
Siguiendo este orden de
ideas debemos mencionar que en Colombia en los últimos 15 años ha tratado de
abaratar paulatinamente la mano de obra a proteger el empleo formal que estas
medidas han tenido el efecto contrario:
“Este y los anteriores gobiernos han
afirmado que los salarios deben ser bajos para proteger el empleo formal. Sin
embargo, los hechos los contradicen. Después de 15 años de recortar derechos
laborales y de abaratar la mano de obra, siete de cada diez trabajadores están
desempleados o en la informalidad. En Bogotá, cerca de la mitad de los
trabajadores son informales y entre 2012 y 2015 el subempleo pasó del 33% al
41%.” Manuel Sarmiento, 2016.
Podríamos tomar como esta
porque este 2016 ha sido tan duro de la economía y aun así teniendo en cuenta
esta realidad la propuesta es que el estratos medios y bajos carguen con toda
la crisis o eso es lo que ha demostrado las políticas económicas de este
gobierno, un claro ejemplo de esto es que este año soy el salario mínimo fue
aumentado por debajo de la niveles de inflación y a esto sumado que los últimos
años se han incrementado en gran medida la mayoría de los impuestos en especial
los impuestos indirectos que afecta directamente ala de la población con unos
ingresos salariales bajos.
Es decir que estas
reformas tributarias que se han propuesto los últimos años y que han sido
creadas supuestamente para nivelar la desigualdad en el país han tenido un
efecto contrario puesto que ataca en específico a la población media del país y
no a los que en verdad tiene grandes ingresos y he aquí que “El 10% de los más
ricos se hacen con la mitad de los ingresos (el 1% más rico con el 20%, el 9
con el 30% de los ingresos); y el 50% de los más pobres se hacen con el 12% de
los ingresos. Al 40% del medio le corresponde el 38%” (Suárez, Aurelio: 2015).
Lo paradójico es que en
teoría un país debe fortalecer o procura creará una demanda interna estable,
por medio de creación e industrias en todos sus ámbitos productivos (desde
agrarios a estar tecnológicos), y de esta forma aumentara la ocupación de la
población la cual crearía una demanda de bienes y servicios. Pero en Colombia
sucede todo lo contrario ya que es decisión de los gobiernos de turno va en
contra día de la generación de nuevas industrias lo cual ocasiona una mayor
desigualdad en la sociedad:
“es evidente que el gobierno de Santos
toma decisiones en contravía, que hacen más desigual la sociedad colombiana
asestando garrotazos a los sectores del trabajo y restringiendo los de la
producción nacional, preservando los intereses del sector financiero,
concentrado en cuatro poderosos grupos, y remarcando una política fiscal
regresiva.” Aurelio Suárez Montoya, 2016.
Para concluir debemos
decir que aunque es cierto que la teoría no se compara con la realidad puesto que
deja muchas cosas al azar o no las cuenta también es cierto que muchas de las
políticas económicas que se generan en nuestro país realizan lo contrario de lo
que se supone que debían hacer, lo cual lleva a pensar qué intereses muy
fuertes de privados que hacen que las políticas establecidas beneficien a unos
pocos y no la mayoría la población.
·
Amaury Núñez, La Silla Vacía, Medellín, julio 25
de 2016 (De los salarios, la desigualdad y otros demonios)
·
Aurelio Suárez Montoya, El Tiempo, Bogotá, enero
21 de 2016 (Salarios, precios, ganancias e impuestos: ¿quién paga la crisis?)
·
Manuel Sarmiento, Concejal Polo Bogotá, enero 8
de 2016 (Los impactos del salario mínimo en Bogotá)
·
John Maynard Keynes (Teoría general del empleo,
el interés y el dinero)
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