miércoles, 30 de agosto de 2017

Diálogos ilustrativos y políticamente incorrectos sobre Colombia


Con esto de que aquí, en este país de leyes y constituciones, democrático, no es culpable nadie hasta que lo condenen, y no lo condenan hasta que no lo juzgan, y no lo juzgan sino lo agarran, y si lo agarran lo sueltan… La ley de Colombia es la impunidad y nuestro primer delincuente impune es el presidente, que a estas horas ha de andar parrandiándose el país y el puesto. La virgen de los sicarios. Fernando Vallejo
-Dotor, dotor, arrímese un momento que le voy a echar una pregunta, así como quien no quiere la cosa.
- ¿Y usted quién es?
-Dotor, yo soy el nuevo ascensorista de aquí del edificio.
- ¿Y Artulio?
-A Artulio le dieron una incapacidad por unos meses, dizque andaba todo obsesionado con las teorías de un tal Smid. Y pues dotor, yo soy el reemplazo, mi nombre es Heriberto, siempre atento, siempre alerta, siempre cordial, siempre…
- ¡Ya!, dígame que quiere que voy de afán.
-Dotor es que me conseguí un librazo así con un título bien afectado, dizque ‘Teoría general de la ocupación el interés y el dinero’. Parece, así como cuando a la dotora Paloma le dan esos delirios de grandeza, -usted la ha de haber visto dotor- que empieza a gritar y a berrear que poco más y se nos desbarata. ¿Si la ha detallado dotor?
-Sí Artulio, sí la he detallado. Pero hombre, todavía no me ha dicho qué es lo que quiere.
-Ah dotorcito, lo que pasa es que el libro que le digo lo escribió un señor que se llama John Maynard Keynes. Oiga dotorcito, a propósito que le decían Sir y todo al tipo, creo que esa es la forma que tienen los gringos para decir ‘señor’. Sir John Maynard Keynes, ala, que nombre tan largo ¿no cree dotor?, y a uno que le ponen no más Heriberto. Pero Sir Heriberto ¿Qué tal le suena dotor?
-Me suena, me suena. Pero hombre, no se distraiga y no me distraiga que perdemos tiempo, al grano, al grano.
-Dotor lo que pasa es que estoy leyendo el libro del Sir, y voy cómo en el cuarto capítulo, pero a ver si usted me aclara algunas cuestiones, que el men -digo, el Sir- escribe todo enredado, con ese lenguaje que usan ustedes los dotores cuando hablan, bueno, no más que parece que el Sir sí sabe.
-A ver Heriberto, haga la pregunta que yo se la respondo, para que vea que nosotros los dotores sí sabemos, y que no siempre el sol es brillante, y que no siempre el hielo está congelado.
-Ahí le va dotor. ¿Cuál es el pilar central de la teoría Keynesiana, como quien dice, el fundamento fundamental para distinguirla de otras teorías?
-Pues Heriberto, la característica fundamental es que la teoría Keynesiana surge como una respuesta a la crisis que los Estados Unidos tuvo en la década de los veinte, hace unos noventa años. El asunto era así: Los bancos prestaban con pocas garantías de devolución, la bolsa de valores era el lugar común de inversión de la gran mayoría de la población, mejor dicho, como una fiesta alegre a la que llega más vino. Pero bueno, a todo racimo de uvas le llega su nochebuena y a todo ñoño Elías su condena. Hombre Heriberto, la fiesta alegre de la que le hablaba era cómo una burbuja que terminó por reventar, y está sí que reventó con fuerza. La incapacidad de las teorías clásicas para reaccionar ante la crisis se hizo evidente, y fue necesario la búsqueda de nuevas alternativas para sacar a la economía del pozo en el que se encontraba.
- ¿Y fue aquí dotor cuando el Sir hizo su aparición?
-Aja.
-Uy dotor, cómo quien dice, el Sir les salvó la patria a los gringos.
-Pero no sólo a los gringos, sino a numerosos países que se encontraban en situaciones similares.
-Bueno, ahí le va otra dotor. ¿Qué es eso del desempleo voluntario?, quiere decir que el Artulio anda desempleado porque quiere, porque quién lo manda, o cómo es el asunto.
-Heriberto, el desempleo voluntario es la propuesta que tienen los economistas clásicos para argumentar que todo trabajador tendría un empleo de quererlo, tan sólo tendría que ser precio-aceptante, es decir, decidirse a emplearse por el precio que le arroje el mercado cualquiera que este sea.
-Uy, dotor, como quien dice, asalariados, arréglenselas con el mercado, la culpa no es mía sino de la vaca, que si el precio de mercado no alcanza para comprar el mercado pues qué se hace, echar mano del francés -laissez faire et laissez mourir de faim-, muy lindos los clásicos estos, con razón al Artulio se le corrió la teja.
-Bueno Heriberto no se indigne, que recuerde que en este país todos tenemos derecho a protestar, pero en silencio, y acuérdese de que el Sir, como le dice usted planteó que los precios y los salarios tendían a ser rígidos, con lo que se apartó de la teoría clásica. Pero venga más bien Heriberto yo le echo una a ver si más o menos me ha entendido.
-Mándela dotor.
- ¿Cuál es la diferencia dotor entre un practicante del neoliberalismo y uno Keynesiano?
-Uy dotor, pues yo le respondo, así como yo lo entiendo.
-A ver.
-Un practicante Keynesiano debería ser alguien que abogara por la intervención estatal y la regulación del mercado, cómo quien dice, el promotor de un estado de bienestar, alguien que le metiera a la economía una mano visible que dirigiera a la dizque mano invisible.
-Bien, muy bien Heriberto. ¿Y un practicante neoliberal?
- Y uno neoliberal dotor, es algo así como el intachable dotor Uribe, que piensa que de una mata de plátano puede salir dizque un emporio agroindustrial. Un hombre correctísimo eso sí dotor, que piensa en el bienestar de la población y de las mayorías, la otra vez andaba repartiendo mermelada antes de las elecciones, eso sí, quedaron todos untados.
-Pero Heriberto no estará usted hablando del respetabilísimo doctor Álvaro Uribe Vélez.
-No dotor, yo le hablo de otro, uno que conocí hace tiempo. Dizque chequera grande y fusil firme decía el loco.
-Bueno Heriberto, el tiempo apremia, me voy a la plenaria del senado. Ya nos veremos en otra ocasión.
-Hasta luego dotorcito, saludos a la dotora Vivian y a Alejandrito Ordoñez, y le manda a decir que yo no votaré por él porque nos termina de desbaratar este changarro. Saludes a todos los honorables congresistas, pero guárdese ese celular que después se lo roban, y por la sombrita dotor.
Escrito Por: Jorge Luis Rivadeneira.











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