Con esto de que aquí, en este
país de leyes y constituciones, democrático, no es culpable nadie hasta que lo
condenen, y no lo condenan hasta que no lo juzgan, y no lo juzgan sino lo
agarran, y si lo agarran lo sueltan… La ley de Colombia es la impunidad y
nuestro primer delincuente impune es el presidente, que a estas horas ha de
andar parrandiándose el país y el puesto. La
virgen de los sicarios. Fernando Vallejo
-Dotor, dotor, arrímese un momento que le voy a echar una pregunta, así
como quien no quiere la cosa.
- ¿Y usted quién es?
-Dotor, yo soy el nuevo ascensorista de aquí del edificio.
- ¿Y Artulio?
-A Artulio le dieron una incapacidad por unos meses, dizque andaba todo
obsesionado con las teorías de un tal Smid. Y pues dotor, yo soy el reemplazo,
mi nombre es Heriberto, siempre atento, siempre alerta, siempre cordial,
siempre…
- ¡Ya!, dígame que quiere que voy de afán.
-Dotor es que me conseguí un librazo así con un título bien afectado,
dizque ‘Teoría general de la ocupación el interés y el dinero’. Parece, así
como cuando a la dotora Paloma le dan esos delirios de grandeza, -usted la ha
de haber visto dotor- que empieza a gritar y a berrear que poco más y se nos
desbarata. ¿Si la ha detallado dotor?
-Sí Artulio, sí la he detallado. Pero hombre, todavía no me ha dicho qué
es lo que quiere.
-Ah dotorcito, lo que pasa es que el libro que le digo lo escribió un
señor que se llama John Maynard Keynes. Oiga dotorcito, a propósito que le
decían Sir y todo al tipo, creo que esa es la forma que tienen los gringos para
decir ‘señor’. Sir John Maynard Keynes, ala, que nombre tan largo ¿no cree
dotor?, y a uno que le ponen no más Heriberto. Pero Sir Heriberto ¿Qué tal le
suena dotor?
-Me suena, me suena. Pero hombre, no se distraiga y no me distraiga que
perdemos tiempo, al grano, al grano.
-Dotor lo que pasa es que estoy leyendo el libro del Sir, y voy cómo en
el cuarto capítulo, pero a ver si usted me aclara algunas cuestiones, que el
men -digo, el Sir- escribe todo enredado, con ese lenguaje que usan ustedes los
dotores cuando hablan, bueno, no más que parece que el Sir sí sabe.
-A ver Heriberto, haga la pregunta que yo se la respondo, para que vea
que nosotros los dotores sí sabemos, y que no siempre el sol es brillante, y
que no siempre el hielo está congelado.
-Ahí le va dotor. ¿Cuál es el pilar central de la teoría Keynesiana,
como quien dice, el fundamento fundamental para distinguirla de otras teorías?
-Pues Heriberto, la característica fundamental es que la teoría
Keynesiana surge como una respuesta a la crisis que los Estados Unidos tuvo en
la década de los veinte, hace unos noventa años. El asunto era así: Los bancos
prestaban con pocas garantías de devolución, la bolsa de valores era el lugar
común de inversión de la gran mayoría de la población, mejor dicho, como una
fiesta alegre a la que llega más vino. Pero bueno, a todo racimo de uvas le llega
su nochebuena y a todo ñoño Elías su condena. Hombre Heriberto, la fiesta
alegre de la que le hablaba era cómo una burbuja que terminó por reventar, y
está sí que reventó con fuerza. La incapacidad de las teorías clásicas para
reaccionar ante la crisis se hizo evidente, y fue necesario la búsqueda de
nuevas alternativas para sacar a la economía del pozo en el que se encontraba.
- ¿Y fue aquí dotor cuando el Sir hizo su aparición?
-Aja.
-Uy dotor, cómo quien dice, el Sir les salvó la patria a los gringos.
-Pero no sólo a los gringos, sino a numerosos países que se encontraban
en situaciones similares.
-Bueno, ahí le va otra dotor. ¿Qué es eso del desempleo voluntario?,
quiere decir que el Artulio anda desempleado porque quiere, porque quién lo
manda, o cómo es el asunto.
-Heriberto, el desempleo voluntario es la propuesta que tienen los
economistas clásicos para argumentar que todo trabajador tendría un empleo de
quererlo, tan sólo tendría que ser precio-aceptante, es decir, decidirse a
emplearse por el precio que le arroje el mercado cualquiera que este sea.
-Uy, dotor, como quien dice, asalariados, arréglenselas con el mercado,
la culpa no es mía sino de la vaca, que si el precio de mercado no alcanza para
comprar el mercado pues qué se hace, echar mano del francés -laissez faire et
laissez mourir de faim-, muy lindos los clásicos estos, con razón al Artulio se
le corrió la teja.
-Bueno Heriberto no se indigne, que recuerde que en este país todos
tenemos derecho a protestar, pero en silencio, y acuérdese de que el Sir, como
le dice usted planteó que los precios y los salarios tendían a ser rígidos, con
lo que se apartó de la teoría clásica. Pero venga más bien Heriberto yo le echo
una a ver si más o menos me ha entendido.
-Mándela dotor.
- ¿Cuál es la diferencia dotor entre un practicante del neoliberalismo y
uno Keynesiano?
-Uy dotor, pues yo le respondo, así como yo lo entiendo.
-A ver.
-Un practicante Keynesiano debería ser alguien que abogara por la
intervención estatal y la regulación del mercado, cómo quien dice, el promotor
de un estado de bienestar, alguien que le metiera a la economía una mano
visible que dirigiera a la dizque mano invisible.
-Bien, muy bien Heriberto. ¿Y un practicante neoliberal?
- Y uno neoliberal dotor, es algo así como el intachable dotor Uribe,
que piensa que de una mata de plátano puede salir dizque un emporio
agroindustrial. Un hombre correctísimo eso sí dotor, que piensa en el bienestar
de la población y de las mayorías, la otra vez andaba repartiendo mermelada
antes de las elecciones, eso sí, quedaron todos untados.
-Pero Heriberto no estará usted hablando del respetabilísimo doctor
Álvaro Uribe Vélez.
-No dotor, yo le hablo de otro, uno que conocí hace tiempo. Dizque
chequera grande y fusil firme decía el loco.
-Bueno Heriberto, el tiempo apremia, me voy a la plenaria del senado. Ya
nos veremos en otra ocasión.
-Hasta luego dotorcito, saludos a la dotora Vivian y a Alejandrito
Ordoñez, y le manda a decir que yo no votaré por él porque nos termina de
desbaratar este changarro. Saludes a todos los honorables congresistas, pero guárdese
ese celular que después se lo roban, y por la sombrita dotor.
Escrito Por: Jorge Luis Rivadeneira.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario